En julio supimos que Europa vetará las ventas de coches de gasolina y diésel a partir de 2035. A esta medida podría sumarse una nueva prohibición que afecta directamente al sector del automóvil y los carburantes. Según informa el diario El País, más de una veintena de asociaciones recogen firmas para pedir a la UE que prohíba los anuncios de combustibles y coches contaminantes.

La guerra de publicidad entre marcas de coches, más viva que nunca

Una medida similar ya se puso en marcha en 2005, cuando se prohibió la publicidad de tabaco. Hace 16 años se hacía oficial la desaparición del tabaco en los medios de comunicación y los patrocinios de eventos deportivos. Ahora, más de 20 ONG y asociaciones europeas pretenden poner en marcha un movimiento que acabe con los anuncios de combustibles fósiles y coches contaminantes en la Unión Europea.

“Es el momento de promulgar una ley similar contra la industria de los combustibles fósiles para proteger la salud del planeta y nuestro futuro”, defienden. Para lograrlo, asociaciones como Greenpeace, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra y la Fundación Renovables necesitan reunir un millón de firmas en un año si quieren que esta iniciativa salga adelante.

Piden a la UE que prohíba los anuncios de combustibles y coches contaminantes

La iniciativa insta a la Comisión Europea a que por medio de un “acto legislativo” se “prohíba la publicidad de los combustibles fósiles y de los servicios de transporte aéreo, por carretera y por vías navegables (exceptuando los servicios de transporte de interés económico general) que utilicen combustibles fósiles”.

Otra de las peticiones es que se vete “la publicidad de cualquier empresa que opere en el mercado de los combustibles fósiles, en particular en el ámbito de la extracción, el refinado, el suministro, la distribución o la venta de combustibles fósiles”. Por último, las asociaciones piden que se “prohíba el patrocinio” por parte de empresas que operen con estos carburantes “o la utilización de marcas comerciales o denominaciones comerciales utilizadas para los combustibles fósiles”.

Son varios los productos que se verían afectados de entrar en vigor esta iniciativa. Por ejemplo, no solo no se vetaría la publicidad de combustibles, sino también la de los coches de gasolina y diésel. No ocurriría lo mismo con los anuncios de empresas hidroeléctricas o de coches eléctricos (desconocemos si también se vetaría a los vehículos híbridos).

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