El Opel Mokka Electric supone la actualización del SUV de cero emisiones alemán. El modelo se beneficia del nuevo sistema de propulsión eléctrico de Stellantis, gracias al que mejora tanto su rendimiento como su autonomía, y, de paso, cambia su apellido: adiós al prefijo ‘e’ en los vehículos de la marca.

El Mokka-e empleaba un motor de 136 CV que movía las ruedas delanteras, configuración que se mantiene intacta, pero ahora con un bloque de 156 CV y 260 Nm de par. Gracias a esto consigue rebajar su aceleración de 0 a 100 km/h hasta situarse por debajo de los 10 segundos. Además, tiene una velocidad máxima de 150 km/h.

PRUEBA: Opel Mokka 2021 y Opel Mokka-e 2021

En la capacidad de la batería el aumento es menor, puesto que solo crece de 50 a 54 kWh, pero, combinado con su consumo de 15,2 kWh/100 kilómetros, se traduce en una mejora de autonomía del 20%: de los 338 kilómetros que registraba antes ahora pasa a los 406 kilómetros.

La rebaja en el consumo se debe, en parte, a un sistema de calefacción optimizado que dispone de una bomba de calor eléctrica y es más eficiente.

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El sistema es compatible con carga rápida de 100 kW, con la que rellena hasta el 80% de su capacidad máxima en solo 30 minutos. Además, también admite carga con corriente alterna trifásica mediante el cargador de a bordo de 11 kW.

Como es habitual, el Opel cuenta con tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport. En el primero es en el que tiene un enfoque más eficiente para alargar lo máximo posible su autonomía. Para ello, tiene además un sistema de frenada regenerativa que, a su vez, dispone de dos modos distintos, uno para dejar el vehículo “corra” más y otro donde se aumenta la retención y la recuperación energética.

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