Hace poco más de una década, comprar un coche eléctrico te tildaba, como mínimo, de aventurero. Los conductores que tomaban esta decisión se enfrentaban a limitaciones propias de una tecnología por entonces inmadura, una oferta reducida de productos y unos precios muy por encima de la media del mercado.

La movilidad eléctrica no era para todos hace diez años. Sin embargo, esta tecnología ha evolucionado motivada por normativas anticontaminación cada vez más estrictas, así como por las restricciones promovidas principalmente por la Unión Europea. Esto ha permitido que los fabricantes se pongan las pilas y hoy existan razones de sobra para afirmar que es el mejor momento para comprar un coche eléctrico.

Los motivos van más allá de una simple bajada de precios. El mercado de vehículos eléctricos ha aumentado su oferta y la competencia entre marcas es mayor que a principios de los años 2010. También se ha mejorado la eficiencia en términos de autonomía y prestaciones, y ahora existen más opciones de carga que hacen viable el uso diario de este tipo de vehículos.

La oferta de vehículos eléctricos ha aumentado exponencialmente

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Si hace diez años apenas había coches eléctricos a la venta, hoy la oferta es más amplia que nunca. Casi todos los fabricantes de automóviles incluyen algún turismo eléctrico en su gama de productos, e incluso es posible encontrar vehículos comerciales equipados con esta tecnología de propulsión.

Esto no solo aumenta la oferta, sino que también genera competencia y, a su vez, una bajada de los precios de venta que hace más accesible la movilidad eléctrica para la mayoría de conductores. Además, la oferta abarca todo tipo de vehículos, desde pequeños automóviles urbanos, a coches compactos, SUV, berlinas e incluso deportivos.

También es una oportunidad para las marcas para ampliar su oferta de modelos o, como en el caso de smart, de reinventarse por completo como un fabricante de coches eléctricos. En 2019 se convirtió en el primer fabricante que cambió su gama de vehículos por coches 100% eléctricos y en 2022 revolucionó por completo su oferta con una nueva generación de vehículos más grandes, más eficientes y con mayor tecnología.

La oferta de coches eléctricos de smart incluye dos modelos a la venta en España: el smart #1 y el nuevo smart #3, y pronto sumará un tercero. Los planes de la marca pasan por seguir aumentando esta gama, cubriendo al máximo cada posibilidad que ofrece el mercado.

Los precios son cada vez más accesibles

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Promovidos precisamente por esta oferta de modelos cada vez más amplia, por el aumento de la competencia y por iniciativas como el Plan MOVES III, así como el aumento generalizado del coste de los coches con motor de combustión interna, los precios de los coches eléctricos se han equiparado en muchos casos al de sus homólogos de combustión.

Esta democratización del automóvil eléctrico en términos de precio ha permitido incrementar las ventas en España respecto a 2018 en un 450%, pasando de las 13.882 unidades matriculadas hace seis años a los 62.843 vehículos eléctricos que se vendieron en 2023. Esto también supuso alcanzar el año pasado una cuota de mercado del 5,56%, con las mejores cifras de matriculaciones y penetración de mercado de la historia.

La mejora en ventas de turismos y vehículos comerciales eléctricos en España viene motivada por la bajada en los precios, las restricciones existentes en grandes ciudades (Zonas de Bajas Emisiones) y la mejora en términos de autonomía y soluciones de carga de las baterías.

Las opciones de carga de la batería ya no son una excusa

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Basándonos en los datos del último Barómetro de Electromovilidad, en España hay actualmente 32.422 puntos de recarga públicos con los que se abastece a los más de 150.000 coches eléctricos que se calcula que hay circulando por carreteras y ciudades españolas.

El objetivo del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) es que en España haya 5 millones de vehículos eléctricos en circulación en 2030, para lo cual sería necesario entre 65.000 y 95.000 puntos de recarga en la vía pública o en aparcamientos. Esto equivale a un punto de carga por cada entre 52 y 77 vehículos eléctricos. Actualmente, la cifra es de menos de 5 coches por cada punto de carga de uso público.

Por tanto, si lo ideal es que haya entre 50 y 80 coches por cada estación de carga en 2030, en la actualidad España se encuentra en un escenario ideal, ya que el volumen de vehículos es de poco más del 5% en cada cargador público.

Al mismo tiempo, la tecnología de las baterías ha mejorado respecto a lo que ofrecían los coches eléctricos hace una década. La carga rápida de más de 50 kW es posible en la mayoría de modelos del mercado, con coches que superan ampliamente los 100 kW de potencia de carga. Esto hace posible que recargar la batería lleve tan solo unos minutos (generalmente, unos 30 minutos), permitiendo así viajar por carretera sin temor a agotar la autonomía.

Y en cuanto a autonomía, el salto en eficiencia ha sido enorme en estos últimos años. Coches con más de 300 kilómetros de autonomía por carga son el estándar actual, llegando incluso a superar cifras de 600 kilómetros homologados.

De este modo, los fabricantes dan respuesta a un amplio abanico de necesidades, desde el conductor que hace desplazamientos cortos (la media en España es de unos 31 kilómetros al día), hasta aquellos usuarios que hacen largos viajes por carretera y demandan un coche que pueda recorrer grandes distancias sin parar a recargar.

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