La década de 1990 dio mucho de sí, especialmente al otro lado del mundo. Siempre ha sido considerada como el culmen de la industria automotriz japonesa, con coches tan emblemáticos como el Toyota Supra (conoce su historia), el Nissan Skyline GT-R R34 (aquí tienes su historia) o el Mazda RX-7 y su increíble motor rotativo. Y es de este último fabricante del que vamos a conocer un poco más, concretamente de la historia de Mazda con el motor V6 de producción más pequeño construido.

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Viajemos hasta el año 1991 para conocer la serie K de motores de Mazda y la denominada burbuja financiera e inmobiliaria de Japón, la cual afectó a casi todos los sectores, incluido el automotriz, desde 1980 hasta bien entrados los años 90. Esta burbuja supuso que muchos fabricantes tuvieran la suficiente libertad para construir sus coches y componentes para que duraran, con la máxima calidad.

Mazda MX-3

El pequeño motor V6 de Mazda

La serie K de motores V6 de Mazda fue presentada en el año 1991. Se trata de un bloque de seis cilindros en ‘V’ DOHC con una separación de 60 grados y 24 válvulas. Aunque años más tarde fueron lanzadas versiones 2.0 (KF), 2.3 (KJ-ZEM) y 2.5 litros (KL), fue el denominado K8 el que se ganó el título de motor V6 de producción más pequeño de la historia, aunque por poco tiempo.

Además de su construcción totalmente fiable, el motor de la serie K incluía un sistema denominado Variable Resonance Induction System (VRIS), el cual se basaba en el principio de resonancia de Helmholtz. El colector de admisión estaba equipado con tres cámaras modificadas a una frecuencia de resonancia específica. La centralita cambia dinámicamente entre cada cámara resonante para lograr la frecuencia apropiada para las revoluciones del motor. Este efecto optimiza la eficiencia volumétrica en un rango de revoluciones para proporcionar un par máximo en todo el régimen.

En el caso del motor V6 K8 de Mazda, este pequeño bloque tenía una capacidad de 1.845 cc y fue equipado por primera vez en el Mazda MX-3. Producía 130 CV en la versión americana (K8-DE) y 135 CV en la japonesa (K8-ZE), mientras que la versión más potente de este propulsor llegó a ofrecer 144 CV y 157 Nm de par motor, con la particularidad de que la zona roja del cuentarrevoluciones empezaba en 7.000 rpm, pero el corte de inyección se producía a casi 8.000 rpm, como podrás ver en el vídeo de arriba.

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Entra en juego Mitsubishi y su motor 6A1

La gloria le duró poco tiempo a Mazda, ya que un año después de lanzar el motor K8 V6, Mitsubishi hizo lo propio con un bloque incluso más pequeño. La serie 6A1 de la firma de los tres diamantes se ganó el título (aún vigente) de motor V6 de producción más pequeño de la historia, gracias a una capacidad de apenas 1.597 cc, similar al que emplean los potentes motores de los monoplazas de Fórmula 1, aunque sin hibridación ni sobrealimentación.

Mazda Serie K

Como en el caso de Mazda, Mitsubishi lanzó varias versiones dentro de esta misma serie, con el 6A11 de 1.8 litros, el 6A12 de 2.0 litros y el 6A13 de 2.5 litros. En el caso del 6A10 de 1.6 litros, éste entregaba una potencia de 140 CV a 7.000 rpm y un par motor máximo de 147 Nm. Este pequeño propulsor fue equipado en el Mitsubishi Mirage (1992-1994) y en el Mitsubishi Lancer (1992-1998).

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