Lamborghini Egoista vs Veneno: las bestias de Sant’Agata Bolognese

Lamborghini Egoista vs Veneno

2013 fue un año grande para Lamborghini, un año en el que la marca dio vida a dos criaturas bestiales, dos criaturas que hoy ponemos frente a frente (de manera figurada): Lamborghini Egoista vs Veneno. La marca italiana tiene fama de crear coches radicales, pero podemos afirmar que esa temporada consiguió llevar esta ideosincrasia a un nuevo nivel.

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Lógicamente antes de compararlos hay que tener en cuenta un hecho básico: mientras que el Lamborghini Egoista no pasó de prototipo, lo que dio más libertad al equipo creativo, el Lamborghini Veneno si fue un coche de producción, lo que a priori debería haber atado las manos a los diseñadores, pero que viendo el espectacular resultado final no queda tan claro que fuera así.

Lamborghini Egoista vs Veneno: diseño

Empecemos con el prototipo. Presentado a la conclusión del Grande Giro de la marca, que celebrara sus 50 años de existencia, se trato de un ejercicio de diseño que bien se podría considerar una oda a las habituales aristas y formas angulosas que suelen lucir todas las creaciones de la casa.

Inspirado claramente en un caza, el frontal llamaba poderosamente la atención por su composición de tridente, con apéndice central que sobresalía y otros dos ligeramente más atrasados situados en los laterales. De ellos partían los pasos de rueda musculosos que se unían a una carrocería esculpida, con enormes entradas de aire en los laterales, que se extendía hasta una zaga que, en resumidas cuentas, era todo difusor: un alerón a cada lado, enormes salidas de escape y todavía mayores salidas de ventilación.

Lo mejor lo hemos dejado para el final, y es que parte esencial de diseño del Egoista es el hecho de que contaba con una cabina como la de un avión, pensada para una persona (de ahí lo de egoísta), cuyo sistema de apertura era como el de una cúpula con bisagra en la parte delantera.

Lamborghini Egoista vs Veneno

El Lamborghini Veneno era ligeramente más convencional, con hechuras de Aventador embrutecido. Su morro era bajísimo, las entradas de aire del paragolpes enormes, la silueta fluía de capó a techo casi sin apreciarse el salto, en la zaga el eje trasero era todavía más ancho que el delantero, el difusor era de los más agresivos que hemos visto en los últimos años y de la toma de aire del techo partía una aleta central que continuaba hasta el voluminoso alerón.

Además, un año después vería la luz el Veneno Roadster, que mantenía el diseño intacto a excepción del techo, que pasaba a ser rígido desmontable.

Lamborghini Egoista vs Veneno

Lamborghini Egoista vs Veneno: por dentro

Con el sistema de apertura que hemos mencionado y siendo monoplaza, no extraña que el Egoista parezca una nave espacial en su puesto de conducción. Lleva la funcionalidad al extremo, pero con unas decisiones estéticas de lo más futuristas: asiento y laterales acolchados en naranja, fibra de carbono por doquier, semivolante, cuadro de instrumentos digital y un HUD que bien parece el sistema de apuntado de los X-Wing de Star Wars.

Lamborghini Egoista vs Veneno

A su lado, el deportivo habitáculo del Veneno parece hasta racional: asientos tipo báquet de construcción ligera, volante deportivo, cuadro digital, selectores en la columna central, tapizado de Alcantara y fibra de carbono.

Lamborghini Egoista vs Veneno: motores

Cuesta creerlo, pero en esta apartado el concept se quedó corto respecto al modelo que vio la luz, cuando lo lógico sería lo opuesto.

Lamborghini Egoista vs Veneno

El Egoista contaba con un motor 5.2 V10 de 600 CV situado en posición central trasera, lo que sería algo increíble de no ser porque el Veneno calzaba un V12 de 6,5 litros que elevaba su potencia hasta los 750 CV, lo que unido a una caja de cambios secuencial con 7 relaciones y a un sistema de tracción a las cuatro ruedas le servía para pasar de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos, teniendo su techo en 355 km/h. La realidad superó a la ficción

Exclusividad se mire por donde se mire

Lamborghini significa exclusividad de por sí, pero estos dos modelos se llevan la palma. En el caso del Egoista es obvio, porque no llegó a fabricarse y nunca nadie lo podrá tener; pero es que el Veneno también es una auténtica rareza: solo tres unidades a tres millones de euros más impuestos, a los que se sumaron 9 roadsters que arrancaban en los 3,3 millones.

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