Perteneció al Grupo B, ese periodo legendario de los rallies, y en 1983 se convirtió en el último coche de tracción a dos ruedas en ganar el Mundial. Por delante de los entonces todopoderosos Audi Quattro, ahí es nada. La historia del Lancia 037 Rally está llena de desafíos, ingenio a veces increíble y proezas al volante. Y todo empezó cuando, a principios de los 80, el Grupo B sustituyó al Grupo 4 y comenzó ese periodo brillante de la historia de los rallyes.

Entonces, el grupo Fiat le encargó a Lancia recuperar el trono de la competición, después de que el Stratos hubiera sido dado de lado en favor del Fiat 131 Abarth Rally por razones comerciales. Para 1982, cuando las nuevas reglas de la FIA entraban en vigor, la marca lanzó el Proyecto SE037, una denominación interna que le dio a la postre su número al coche. Este estaba basado en el Lancia Beta Montecarlo, que ya había tenido una versión de competición en 1978. Pero esta vez se cambió prácticamente todo.

Lancia 037 Rally

Por de pronto, se realizó una estructura híbrida, con la parte central del chasis del Beta y dos subestructuras tubulares. Una, la delantera, acogía el radiador y las nuevas suspensiones de dos brazos independientes. La otra, la trasera, soportaba la transmisión, el diferencial, otra suspensión de doble brazo con amortiguadores dobles y el motor.

Este, 2 litros y 16 válvulas, había sido extraído del Lancia Trevi. Pero Abarth lo había retocado para que desarrollara 208 CV en su versión de calle. Pero la de competición, gracias a su sistema de inyección, entregaba 280 CV (incluso acabaron siendo 310 CV en años sucesivos). Y el ingeniero jefe esta compañía, Aurelio Lampredi, decidió colocarle un sobrealimentador Volumex, en lugar de un turbo, debido a que tenía una mejor respuesta, a pesar de que la potencia total que se conseguía era menor. Con todo esto, su velocidad máxima era de 220 km/h, y pasaba de 0 a 100 km/h en menos de 7 segundos.

A subasta el primer Lancia 037 que creó la firma italiana

Así las cosas, el coche hizo su debut en abril de 1982 en el Rally de Costa Smeralda, en Cerdeña. Pero aquel fue el primer año dominado por los Audi Quattro, tras su prometedora aunque irregular campaña de 1981. Y los Lancia 037 poco pudieron hacer.

Sin embargo, no se dieron por vencidos. Y volvieron al año siguiente, 1983, con el campeón mundial, Walter Röhrl, y Markku Alén, entre otros, a los mandos. Y, desde el principio, pudo verse que la historia iba a ser otra, pues el alemán y el finlandés acabaron primero y segundo en Monte Carlo.

A todo lo largo del campeonato, los Lancia fueron capaces de compensar el mejor rendimiento de los Audi a fuerza de agilidad y, sobre todo, de fiabilidad. Sobre todo, se demostró como algo fundamental el ser mecánicamente más simples que sus competidores, lo que permitía reparaciones más rápidas. Por ejemplo, la caja de cambios podía sustituirse en apenas 12 minutos. Y, con tesón y perseverancia, acabaron por lograr el objetivo de imponerse en el Mundial de Constructores de 1983. Fueron el último equipo en lograrlo con un coche de tracción trasera.

Vídeo: así se las gasta el Lancia 037 Stradale en Maryhill Loopsroad

Por cierto, ese también fue el primer año con un Lancia de una leyenda del deporte, Miki Biasion, que entonces solo contaba 25 años. Además de ganar los campeonatos italiano y europeo, disputó algunas carreras del Mundial con un Lancia 037 con el equipo Jolly Club.

Hoy, es extremadamente difícil encontrar un Lancia 037, incluso de la versión de calle. Y no solo porque se fabricaron únicamente 200, los que requería la normativa. También porque, aparte de los 53 usados por el equipo de Lancia, la mayoría de los restantes 150 fueron empleados por otros equipos y pilotos en competiciones. Pero la historia del Lancia 037 Rally, aun así (o quizás también por eso), es fascinante.

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