En la vida de uno de los diez pilotos que ha obtenido, al menos, tres títulos mundiales de Fórmula 1 os podéis imaginar la cantidad de aventuras, curiosidades y anécdotas que podemos encontrar. Jackie Stewart las reflejó en su autobiografía ‘Wining is not enough’. Y es ahí, entre sus páginas, donde nos encontramos la historia de François Cevert y la Patética de Beethoven.

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Jackie y François eran rivales sobre el asfalto, pero fuera de él las cosas eran completamente diferentes. Les unía una férrea amistad que había traspasado esa relación de maestro y alumno que habían entablado. Tanto es así que compartían parte de ese plano personal en el que también figuraban las mujeres de ambos: Helen y Anne Van Malderen o Nanou como la llamaba Cevert.

El viaje a Bermudas

Un ejemplo de ello lo encontramos en otoño de 1973. Después de haber disputado el GP de Canadá viajaron hasta las Cataratas del Niágara y desde allí pusieron rumbo a las Bermudas para disfrutar de una semana de vacaciones antes del final del Mundial de Fórmula 1. Días que transcurrían entre las paradisíacas islas del Caribe y el hotel donde se alojaban. Allí, cada noche, Cevert se sentaba en el piano que había en uno de los restaurantes y tocaba su pieza favorita: Sonata para Piano Nº8 en Do Menor – Op. 13… también conocida como la Patética de Beethoven.

Jackie Stewart

Watkins Glen

Después de aquel asueto, llegó el GP de Watkins Glen. El mismo que Jackie Stewart había elegido para anunciar que iba a dejar la competición cuando finalizase aquella temporada. Una noticia que nunca llegó porque, por desgracia, los titulares fueron para François Cevert. Antes del gran premio, Nanou le había confesado que había ido a una vidente y ésta le había desvelado que no llegaría los 30. El francés respondió: “¿Qué más da si muero antes de los 30? Seré campeón del mundo para entonces”.

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El primer día de entrenamientos, el viernes, estuvo marcado por el intenso frío: Ronnie Peterson fue el más rápido seguido por Stewart (a dos décimas) y Cevert. El sábado la climatología se calmó y se celebraron un par de sesiones previas a una calificación que se iba a teñir de negro. En la zona ‘The Esses’ el Tyrrell de Cevert impactó contra la barrera de la izquierda para salir despedido contra el guardarraíl opuesto.

El regalo de Mark

Meses después, durante la Navidad de 1973, Jackie y su mujer Helen recordaron algo que François le había dicho a ella: le aseguró que si alguna vez le pasaba algo, donde quiera que estuviese les haría llegar un mensaje o una señal para que supieran que estaba bien.

La familia Stewart estaba en su casa de Suiza y el pequeño Mark, de cinco años, les pidió dinero para hacerles un regalo. Fue hasta Nyon con su madre y allí decidió que sería un disco. El día de Navidad cuando abrieron el regalo del niño no podían creer lo que estaban viendo: era un vinilo con la Sonata para Piano Nº8 en Do Menor – Op. 13, la Patética de Beethoven.

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