La historia del Mercedes Clase G nace en 1969, mucho antes de lo que marcan los libros de historia. Sí amigos, 10 años antes de su presentación oficial, el germen del Clase G empezó a sobrevolar el ambiente de dos empresas relevantes: Daimler-Benz y Steyr-Daimler-Puch. La compañía alemana contactó con la austriaca para vislumbrar la posibilidad de crear sinergías de manera conjunta y crear valor añadido. Una primera toma de contacto que iría a más en los próximos tiempos.

El 15 de junio de 1971 ambas empresas realizaron una puesta en acción conjunta de algunos de sus vehículos off-road más importantes, como el Puch Pinzgauer y el Mercedes Unimog. Los Puch, testados y desarrollados en la montaña Schöckl a las afueras de Graz, donde la empresa tenía su sede y su fábrica, marcó la diferencia. Los especialistas de Mercedes quedaron impresionados sobre lo bien que iban ambos vehículos de la firma austriaca en condiciones muy adversas.

Salto Mercedes Clase G

Mercedes tenía claro que la firma austriaca sabía crear todoterrenos robustos e imparables, por lo que inició un estudio de mercado para ver si un todoterreno en su gama podría tener adeptos. No solo tuvo claro que así era, sino que supo ver distintas funcionalidades para el mismo concepto: como turismo, como vehículo comercial y como vehículo militar.

Historia del Mercedes Clase G: la unión de dos empresas

Dos hombres fueron claves para que la historia del Mercedes Clase G fuera una realidad: en otoño de 1972, Joachim Zahn y Karl Rabus, presidentes de Mercedes y de Steyr-Daimler-Puch se pusieron de acuerdo para crear una joint venture con una finalidad: desarrollar un vehículo off-road ligero. Tenía que ser capaz de satisfacer todas las necesidades, incluyendo el uso militar, por lo que su peso no debía superar los 1.000 kg. El desarrollo del Clase G reunió a grandes mentes de ambas empresas, como Erich Ledwinka, hijo de Hans Ledwinka, uno de los pioneros del automóvil en Austria.

Desarrollo del Mercedes Clase G

Arthur Mischke era el hombre fuerte de Mercedes en el desarrollo del modelo y desde el primer momento tuvo claro que esa unión era muy positiva, ya que la gente de Steyr-Daimler-Puch ponían su experiencia en la fabricación y puesta a punto de todoterrenos mientras que Mercedes ponía su conocimiento en el resto de componentes, creando un equipo ganador.

La historia del Mercedes Clase G empezó como proyecto H II. En abril de 1973 se creó el primer modelo de madera, la primera maqueta que podría anticipar las líneas estéticas del modelo. Entre 1974 y 1975 los ingenieros y diseñadores avanzaron rápido sobre el aspecto final del todoterreno, una bestia que debía contar con tracción integral conectable, bloqueo de todos los diferenciales y suficiente potencia para salir de cualquier problema.

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Historia del Mercedes Clase G: una imagen robusta

El diseño final corrió a cargo de Bruno Sacco, jefe de diseño de Mercedes-Benz, y fue el primer modelo de la nueva división comercial de Mercedes: sí, el Mercedes Clase G nació principalmente como un coche de trabajo. En 1977 el coche estaba prácticamente listo, por lo que Mercedes y SDP crearon una nueva sociedad, Geländefahrzeug Gesellschaft mbH, que se encargaría de la producción del Clase G y que estaría participada al 50% por cada una de las empresas.

Presentacion del Mercedes Clase G

El Mercedes Clase G se fabricaría en la planta de Steyr-Daimler-Puch en Graz-Thondorf y por supuesto las pruebas de desarrollo también se realizarían en la mítica montaña Schöckl. SDP edificó una nueva línea de montaje donde ser produciría el G, con 180 metros de largo y unas instalaciones de varios miles de metros cuadrados donde las piezas de Mercedes se unirían a las de SDP en la fase final: 1.000 empleados fueron contratados para conseguir una producción de 10.000 vehículos al año.

Mercedes ponía los motores, los ejes, la dirección y otros componentes, elementos que llegaban a Austria principalmente desde Alemania. El reto logístico fue importante, pero en febrero de 1979 el coche estaba listo para su presentación oficial. Se creó un evento en Toulon, Francia, donde la prensa pudo probar el vehículo antes de su presentación al gran público un mes más tarde, en el Salón de Ginebra de 1979.

Generaciones del Mercedes Clase G

La puesta a punto del Mercedes Clase G fue extenuante, con más de 1,5 millones de kilómetros de pruebas combinando el frío del Circulo Ártico y el calor del Sahara. Unas pruebas exigentes para un coche que debía ser robusto y capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia. En 1979 arrancaba la historia de uno de los todoterreno más importantes de todos los tiempos, que ha ido evolucionando hacia derroteros que muchos ni siquiera habrían podido imaginar hace hoy 40 años. ¡Larga vida al rey!

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