Decían que Toyota renegaba de los coches eléctricos y que solo estaba centrada en los híbridos. Pues además de ser el único fabricante en seguir lanzando coches de gasolina deportivos -por aquí te dejo algunas pruebas del Toyota GR86, GR Yaris y Supra para que veas que no te miento-, en casi todos segmentos y de todos los tamaños, se saca de la manga un automóvil eléctrico que puede hacer temblar a Tesla. ¿Su nombre? Toyota C-HR+.
A pesar del nombre, poco tiene que ver con el superventas japonés y sí con su hermano mayor, el Toyota bZ4x. De hecho, de este toma la plataforma e-TNGA, pero acortada. El primer SUV Coupé eléctrico de Toyota, que, por cierto, ha sido diseñado y creado para el mercado europeo, tiene una longitud de 4.520 mm, una anchura de 1.870 mm y una altura de 1.595 mm, por lo que es 17 cm más corto que el bZ y 16 cm más largo que el C-HR híbrido.
Pero, ¿y por qué en este momento y no antes? Pues viendo el éxito que ha tenido el bZ4x en estos últimos meses, la compañía oriental cree que, ahora sí, es la hora.
Desde mi punto de vista, creo que Toyota ha acertado tanto a la hora de elegir nombre -no como en el caso del bZ4x. Aquí tienes su significado-, como de otorgarle un diseño muy parecido a su hermano menor, todo un éxito de ventas. Por la parte frontal se parece más a la segunda generación y por la zaga, a la primera.
Asimismo, mantiene muchos de los trazos del prototipo, el Toyota bZ Compact SUV Concept, como las que crean las formas cóncavas y convexas de su carrocería, con la dificultad que ello conlleva en estampación.
Accedo al interior tirando de una maneta que no es escamoteable como la del C-HR, y me encuentro un puesto de mandos muy parecido al del bZ4x -por aquí te dejo la prueba de su última actualización-. El volante es redondo por petición de Akio Toyoda. Este hombre sabe lo que hace (y no solo lo digo por la forma del volante, sobre todo por la manera de llevar la compañía).
La pantalla también es la del bZ4x. Por su parte, el cuadro de instrumentos es digital y está alojado bien arriba. La pega es que, dependiendo de la altura del conductor, el aro puede tapar parte de él.

Respecto a las plazas traseras del Toyota C-HR+ Electric, el espacio que hay reservado para los pasajeros es más amplio que en el C-HR; el de las rodillas, con mi 1,78, son cinco dedos, mientras que el de la cabeza, tres.
Lo bueno es que el respaldo puede reclinarse en dos posiciones. Mejor, porque en una de ellas vas demasiado tumbado.
Por su parte, el maletero cubica 416 litros, que son 106 más que el Toyota C-HR PHEV. Lo malo es que no tiene espacio de carga delantero. Toyota dice que es porque se trata de un coche de tracción delantera, pero en el mercado hay varias opciones con esta propulsión que sí tienen frunk.
El Toyota C-HR+ Electric está a la venta con dos versiones: 230 Advance y 350 AWD Spirit. El primero rinde 224 CV, es de tracción delantera y puede recorrer hasta 609 km con una sola carga. El segundo entrega 343 CV a los dos ejes y tiene una autonomía de 500 kilómetros.
Creo que el Toyota C-HR+ Electric va a ser un éxito de ventas por su diseño y, sobre todo, por su precio, 36.500 euros, el primero, y 44.000 el segundo. Cabe destacar que no incluyen descuentos ni Moves, por lo que el precio final puede ser realmente atractivo.
Volviendo al titular. Sí, es cierto que un (prueba) Tesla Model 3 no es SUV, y el que lo es, el (prueba) Tesla Model Y, es más grande. Aun así, creo que muchos potenciales compradores elegirán el japonés por diseño y calidad. Al fin y al cabo es un Toyota.









