El Rolls Royce Drop Tail no sabes si guardarlo en una caja acorazada de un museo o si tenerlo en un salón de algún palacio real. Pero sea como fuere, tu cuenta corriente deberá tener muchos ceros para poder comprarlo porque ante ti tienes el coche más caro del mundo (nuevo, no de segunda mano).

Según se extrae del canal de Youtube Mr JWW este descapotable llamado Rolls-Royce Amethyst Drop Tail cuesta 28 millones de dólares (25.909.132 euros). Es decir, que habla un lenguaje para los muy ricos del planeta. De este coche de lujo tan sólo se fabricarán cuatro unidades diferentes.

Tras conocer La Rose Noire, este Rolls-Royce Amethyst Droptail es el segundo de ellos. En su exterior luce una pintura de dos tonos que se inspira en la flor silvestre Globe Amaranth que florece en el desierto.

Rolls-Royce subraya que el diseño «captura múltiples etapas del florecimiento de la flor». Combina un suave tono púrpura con un delicado matiz plateado y detalles de color púrpura más oscuro que contienen una mezcla de copos de mica rojos, azules y violetas.

La firma británica puede presumir ufana de haber construido un coche con diseño único. En el frontal luce una gran parrilla Pantheon cepillada y pulida; así como faros LED delgados con luces de circulación diurna.

La suavidad y fluidez en sus formas no pasan desapercibidas en ningún rincón del vehículo, como tampoco lo hacen las llantas específicas de 22 pulgadas y una sección inferior de fibra de carbono.

Según destaca Rolls-Royce, la fibra de carbono cuenta con «una fina capa de laca teñida con pigmento Amatista que, con la mayoría de las luces, se ve como el color de la carrocería».

Pero el conjunto debe ser lo más perfecto posible. Para ello se le ha incorporado un techo rígido extraíble, que está fabricado a medida y cuenta con vidrio electrocrómico de color. Esto quiere decir que cuando está desactivado, es opaco y tiene un sutil tinte púrpura, que refleja el acabado exterior Amethyst del automóvil.

Sin embargo, una vez que se activa el vidrio, se vuelve translúcido, con un tono que coincide con el color Sand Dunes que también vamos a ver en el interior.

Una vez estás dentro del vehículo ves cómo destacan varios elementos: uno de ellos, la madera de poros abiertos Calamander Light; también las gemas de amatista o los tapizados en cuero.

Sobresale en el habitáculo un reloj suizo bautizado como Les Cabinotiers Armillary Tourbillon. Tiene un movimiento de cuerda manual, inserciones de color amatista y una platina de oro blanco con un patrón guilloché en rayos de sol hecho a mano.

Rolls-Royce no quiso dejar nada al azar y también analizó los diferentes climas por los que se puede mover su coche. Por eso, la madera del coche se ha sometido a multitud de pruebas. En concreto, se hicieron más de 150 test con una duración de 8.000 horas.

Esas pruebas incluyeron una simulación completa de la exposición a la luz solar y una evaluación de la resistencia a la lluvia, así como pruebas de durabilidad en temperaturas que oscilan entre +80°C y -30°C.

El motor también será como el de La Rose Noire, es decir el conocido V12 biturbo de 6,75 litros que desarrolla alrededor de 620 CV de potencia.

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