A través del carbono-14 se puede estimar la edad de los objetos, ya sean fósiles u otras materias orgánicas. Sin embargo, el aumento de las emisiones de CO2 están reduciendo la proporción de este isótopo radiactivo del carbono y podría cambiar la forma de medir la historia.

Cuanto más radiocarbono o carbono-14 tiene un objeto, más joven es. Durante los años 50 y 60, los test nucleares aumentaron la proporción de este elemento artificialmente en muy poco tiempo. Sin embargo, la quema intensiva de combustibles fósiles está cambiando la composición de la atmósfera, hasta el punto de compensar el efecto de aquellos ensayos nucleares del pasado siglo. Y, además, está poniendo las cosas más difíciles a los científicos para poner edad al pasado.

Las emisiones de CO2 reducen la presencia del carbono-14 y podrían cambiar la forma de datar el pasado

carbono-14

Lo dice Heather Graven, investigadora del Imperial College London y autora de una carta publicada en la revista Nature, donde afirma que las emisiones de gases de efecto invernadero no solo están cambiando el clima, sino también nuestra forma de medir la historia.

El carbono es un elemento químico básico para la vida y uno de los más presentes en el planeta. Existe de forma natural en tres isótopos, de los cuales, dos son estables y abundantes y uno es inestable y menos habitual. Este último es, precisamente, el carbono-14.

Qué es el hidrógeno verde, el recurso sin emisiones del futuro

El carbono-14 tiene un periodo de semidesintegración de 5.730 años, es decir, cada 5.730 años su presencia se reduce a la mitad. Este isótopo radiactivo está mezclado de forma homogénea con el resto de carbonos del planeta. Todos los seres vivos lo absorben hasta que mueren. Cuando dejan de vivir, el carbono-14 presente en sus huesos y tejidos empieza a desintegrase lentamente. Entonces, si se averigua la cantidad de carbono-14 que tiene un resto orgánico, se puede deducir su edad, hasta unos 55.000 años.

Un 50% más de CO2 que hace 250 años

carbono-14

Durante unos 10.000 años, la proporción de CO2 en la atmósfera fue de 280 ppm (partes por millón). Pero, con el inicio de la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII, el mundo empezó a quemar combustibles fósiles, cuyas partículas contaminantes contienen de dióxido de carbono y metano y, desde entonces, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera no ha parado de aumentar: hoy se estima que alcanza las 418 ppm. Esto significa un 50% más que hace 250 años.

Una consecuencia de todo esto ya la estamos viendo: el calentamiento del planeta que está provocando el cambio del clima. Pero hay otro efecto que, hasta ahora, pasaba desapercibido: conforme aumente la cantidad de CO2 en la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles disminuirá la proporción de carbono-14 y esto será un problema para datar la antigüedad del pasado.

Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.