El pasado fin de semana se celebró el Gran Premio Histórico de Mónaco, que nos dejó imágenes increíbles, como el Ferrari F40 de Fernando Alonso parado por un problema que todavía no ha trascendido. Pero uno de los momentos más destacados fue ver al Príncipe Alberto II de Mónaco conducir el legendario Bugatti Type 41 Royale.
Este año, la organización del Gran Premio quiso honrar algo más que el patrimonio de las carreras y, para celebrar su 100º aniversario, el legendario Bugatti Type 41 Royale regresó al circuito de Montecarlo con S.A.S. el Príncipe Alberto II (esta es su colección de coches), el presidente de Bugatti, Christophe Piochon, y el vicepresidente de ACM, Michel Ferry, a bordo: un tributo atemporal a la visión de Ettore Bugatti (esta es su historia).
El Príncipe Alberto II al volante del Bugatti Type 41 Royale
The Monaco Historic Grand Prix honored more than racing heritage this year.
To celebrate its 100th anniversary, the legendary Bugatti Type 41 “Royale” returned to the Monte‑Carlo circuit with H.S.H. Prince Albert II, Bugatti President Christophe Piochon, and ACM Vice‑President… pic.twitter.com/SrSMZLbIz9
— Bugatti (@Bugatti) April 25, 2026
El Bugatti Type 41 Royale se puede definir con una obra de arte sobre ruedas. La historia de este coche arrancó a mediados de los años 20, cuando Ettore Bugatti estaba en la cúspide de su carrera. Todo el mundo quería sus coches, la compañía funcionaba perfectamente, eran tiempos de vacas gordas, como se dice popularmente, y decidió crear el mejor coche de todos los tiempos. Así de claro.
Eso implicaba superar a cualquier Rolls-Royce o Hispano-Suiza (en aquellos tiempos, la marca española estaba a ese nivel). El Type 41 Royale era una berlina enorme, con 4,3 metros de distancia entre ejes y un motor basado en un propulsor de avión. Se trataba de un bloque de ocho cilindros en línea y 12.8 litros que desarrollaba una potencia de 300 CV. Cifras descomunales para 1926 cuando se presentó y que permitían impulsar un conjunto de 3,5 toneladas de peso hasta los 200 km/h.
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No todo era potencia. El Type 41 Royale también era muy avanzado tecnológicamente. Contaba con un sistema de refrigeración por aceite con 43 litros de capacidad, un embrague multidisco asociado a una transmisión de tres velocidades y una suspensión elíptica para alcanzar el máximo confort. Como podrás imaginar, el coche tenía un consumo exagerado, pero al menos tenía un depósito de… ¡200 litros de combustible! Al precio actual de la gasolina en España, llenarlo costaría unos 300 euros, calderilla para quien conserva un coche como este.









