¿Cuáles son los coches de seis cilindros más rápidos de la década de 2010? Hay muchos modelos que, a día de hoy, y sin ser estrictamente vehículos deportivos, tienen la capacidad de dejarte pegado al asiento y de alcanzar velocidades demenciales. Y en esta lista te presentamos a varios de los que más nos han llamado la atención de la pasada década. Échale un vistazo, sueña con ellos y disfruta. Te lo mereces.
Ford GT
El (prueba) Ford GT es un hiperdeportivo inspirado en el legendario GT40 que maravilló en las 24 Horas de Le Mans, venciendo a Ferrari en uno de los duelos más épicos de la historia de la automoción. Es un coche tremendamente reconocible por la voluptuosidad de sus formas.
Y lo curioso es que es tan rápido como aparenta. Gracias a los más de 660 CV de potencia de su motor EcoBoost de 3,5 litros y seis cilindros, puede registrar una velocidad punta de 347,62 km/h. Además, su dirección y su comportamiento dinámico son sobresalientes. Quizá, el mejor Ford que se haya construido jamás.
Porsche 911 GT2 RS
Que el (prueba) Porsche 911 GT2 RS de la generación 991 aparezca en esta lista de los coches de seis cilindros más rápidos de la década de 2010 no es una sorpresa en absoluto. Es una bestia con un motor bóxer sobrealimentado por turbo que entrega casi 700 CV de potencia.
Con esta cifra no parece descabellado que pueda alcanzar una velocidad máxima de 339,57 km/h. Lo que sí sorprende, aun viendo sus números, es que tenga el récord de tiempo por vuelta en Nordschleife para un coche de producción, con un dato de 6 minutos y 43,3 segundos. Impresionante.
Porsche 911 Turbo S
Seguro que ya te imaginarías, teniendo en cuenta la historia del Porsche 911 y viendo todas las versiones de las que presume, que habría otro 'nueveonce' en este ranking. Una gama de vehículos lujosos, pero a la vez rapidísimos. Pues en esa tesitura está el tercero en discordia, el 911 Turbo S.
Dispone de una mecánica bóxer biturbo de 3,8 litros que desarrolla la friolera de casi 600 CV. Las dos últimas generaciones de este modelo alcanzan, respectivamente, una velocidad punta de 310 km/h y de 329,91 km/h. No es moco de pavo. Una auténtica máquina de circuito.
Lotus Evora GT430 Sport
Ya sabes cuál es la máxima de Lotus: es mucho mejor dividir el peso que multiplicar la potencia. Esto maximiza las sensaciones al volante y mejora la dinámica de conducción a niveles exponenciales. En esas está el (prueba) Lotus Evora GT430, una de las variantes más radicales creadas jamás de este modelo.
No en vano, estamos ante el Lotus de producción más rápido que se ha construido nunca. También es una rara avis, pues únicamente se han fabricado poco más de un centenar de ejemplares. ¿ Su velocidad punta? 315,43 km/h gracias a su propulsor V6 de 3,5 litros sobrealimentado de origen Toyota. Son 430 CV los que eroga, ni más ni menos.
Nissan GT-R Nismo
El (prueba) Nissan GT-R en su versión Nismo es una máquina de matar. Es uno de los pocos superdeportivos japoneses que se vende en prácticamente todo el mundo. Un gran turismo con genes de competición que tiene su mayor baza en ofrecer un rendimiento excepcional por no demasiado dinero, teniendo en cuenta el tipo de coche que es.
Tiene un motor V6 biturbo de 3,8 litros que entrega unos 600 CV de potencia, lo cual le lleva a registrar una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos, y a declarar una velocidad punta ligeramente superior a los 315 km/h en su última versión. No está nada mal, habida cuenta de que pesa más de 1.650 kg.
Honda NSX
Después de triunfar en su generación anterior y convertirse en un modelo de leyenda (no por nada se le conoce como el 'Ferrari japonés'), así como de pasar un tiempo bastante largo sin estar a la venta, el NSX ha demostrado con creces ser la gran joya de la corona de Honda.
Ahora bien, eso no quita para que no sea lo suficientemente rentable para la firma japonesa, lo cual hace que tenga las horas contadas. Bajo sus entrañas hay un sistema de propulsión con más de 570 CV de potencia que le lleva a registrar una velocidad máxima de 307,39 km/h.
Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio
El último modelo de la lista de los coches de seis cilindros más rápidos de la pasada década la completa no un superdeportivo (o sí, según se mire), sino una berlina. La versión más radical del (prueba) Alfa Romeo Giulia, que como bien sabrás se llama Quadrifoglio y la cual tiene un motor increíble de origen Ferrari.
Basado en el sedán estándar de la compañía italiana, su propulsor es un V6 biturbo de 2,9 litros de cilindrada y 510 CV de potencia. Toda esa fuerza se envía al eje trasero y con estos números este modelo es capaz de alcanzar los 300 km/h de velocidad máxima. Su bramido pone los pelos de punta.