Sí, hay coches japoneses sobrevalorados. El hecho de que puedan ser definidos con este adjetivo no quiere decir, ni mucho menos, que sean malos vehículos. En absoluto. De hecho, muchos de ellos son deportivos excepcionales. Ahora bien, eso no quita que su misticismo haya sido demasiado. Es decir, que quizás no deberían estar tan mitificados. Pero, ¿por qué?
Nissan 370Z
El (prueba) Nissan 370Z es un coche deportivo relativamente cómodo y con una dinámica de conducción muy satisfactoria. Ahora bien, aunque subir de vueltas su motor sea una gozada, dado que es un atmosférico, pensamos que debería correr algo más. Sin embargo, lo peor de todo son sus obsoletos interiores y un sistema de infoentretenimiento más propio del siglo pasado que de este. Es a lo que te arriesgas como marca cuando mantienes en el mercado a un mismo modelo durante aproximadamente una década.
Toyota Supra
Se han generado muchos mitos a partir de los coches de A todo gas, y entre ellos el Toyota Supra de cuarta generación. Ahora bien, que sea toda una leyenda no quita que también tenga fallos. Y es que se trata de un coche increíblemente pesado para su tamaño y concepción. Además, su diseño es muy controvertido para algunos, sobre todo porque tardó mucho en tener un relevo. Sea como fuere, es un modelo realmente deseado.
Mazda RX-7
Podría decirse que el RX-7 es uno de los coches japoneses sobrevalorados más conocidos del mercado. Aunque Mazda dejó de fabricarlo en el año 2022, continúa siendo muy popular debido a unas sensaciones al volante diferenciales y a un diseño que es único. El fallo está en que su motor rotativo tiene conocidos problemas con el consumo de aceite, y también en que es delicado en cuanto a su mantenimiento.
Subaru WRX STI
El (prueba) Subaru WRX STI es un sueño para muchos, pero para ser honestos se ha visto superado por muchos. Y es que a principios de la década de los años 2000, 300 CV eran más que suficientes para una berlina deportiva. Sin embargo, a día de hoy hay compactos de más de 400 CV y con unas prestaciones de superdeportivo. Asimismo, tenía ciertos problemas relativos a la bomba de combustible y a la transmisión.
Mitsubishi Lancer Evolution
Meterse con este Mitsubishi es hacerlo con una de las mejores berlinas deportivas que han existido jamás. Pero la octava y la novena generación tenían pequeños problemas que, en suma, acababan convirtiéndose en un engorro. ¿Cuáles? Pues por ejemplo, los elevados costes de mantenimiento y de consumo de combustible, unos asientos bastante incómodos o unos interiores de una calidad más bien justa. Eso sí, su conducción era una delicia y corría muchísimo.
Nissan Skyline GT-R
La versión R34 del (prueba) Nissan GT-R está considerada como una obra maestra. Un clásico. Es difícil decir que estamos ante uno de los coches japoneses sobrevalorados, pero hay razones para hacerlo. Su dotación tecnológica era insuficiente para la época y el precio actual está bastante por encima de lo que debería costar. Además, es más lento que, por ejemplo, el Toyota Supra coetáneo. Seguramente lo recuerdes de las películas de A todo gas y del videojuego Need for Speed: Underground 2.
Honda S2000
El (prueba) Honda S2000 es todo un 'youngtimer'. Uno de los más deseados, de hecho. Sin embargo, mucha gente piensa que sus algo más de 240 CV y, sobre todo, sus 208 Nm de par motor máximo, no son cifras suficientes para un deportivo tan mitificado. Su tecnología tampoco era puntera y algunos también han criticado su habitáculo, al que consideran demasiado... 'básico'.