En términos generales todos los deportes de motor son espectaculares pero sí es cierto que cuando salimos de circuito cerrado y entramos en disciplinas como los rallys, el plus de peligrosidad, la escasez de escapatorias y lo estrecho de las vías hacen que se eleve el espectáculo un paso más allá. En el caso de los ‘hillclimbs’ ocurre algo similar, y cuando alguien acomete uno y van tan fino como este BMW 330i E46, da gusto verlo.

PRUEBA: BMW M2 Competition

Ahora bien, por defecto cuando pensamos en ascensos se nos vienen a la cabeza carreteras de montaña, donde el mayor peligro está en salir despedido por una ladera y caer rodando hasta la falda de la misma. En este caso, sin embargo, el escenario elegido para la subida es muy diferente: un pueblo.

Situado en al sur de Beirut, en Líbano, ofrece un escenario poco habitual para este tipo de competiciones, con calles realmente estrechas, giros de 90 grados y ningún tipo de escapatoria, algo que normalmente haría hasta al piloto más veterano levantar el pie algo del acelerador, pero no a Michel Feghali, que lleva su BMW M3 como un avión, sin achicarse en ningún momento e incluso saltando por el aire en alguna que otra ocasión.

El BMW es obra de Motortune Racing y está preparado extensamente para participar en la categoría de tracción trasera del campeonato. Su desempeño fue lo suficientemente bueno como para hacerse con el primer puesto, además de para dar un espectáculo que se ganó a todos los espectadores.

PRUEBA: BMW Z4 sDrive20i Steptronic

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