El Bloodhound LSR es la segunda venida del modelo de alta velocidad, cuyo proyecto original murió hace un año y que acaba de empezar a realizar sus test, localizados en esta ocasión en Sudáfrica. Y las primeras pruebas no han ido mal, puesto que el cohete ya pasa de los 500 km/h con solvencia, hasta el punto de alcanzar los 537 km/h (334 mph) de velocidad máxima en menos de 20 segundos.

Este récord de velocidad máxima en circuito cerrado lleva invicto desde 1975

No se trata de un mal comienzo, y es que hay que recordar que estos son los primeros pasos del nuevo proyecto y que se encuentra en una fase de prueba para comprobar que cada detalle del vehículo funciona como debe, algo clave dado lo peligroso que es alcanzar las velocidades que alcanza.

Los test están teniendo lugar en Hakskeenpan, un lago de sal seco situado en el desierto de Kalahari, zona en la que el Bloodhound original ya hizo sus pinitos. Las primeras pruebas han sido diseñadas para evaluar todo, desde el equipamiento que existe a bordo hasta el funcionamiento de su propulsor, una turbina sacada de un caza Eurofighter Typhoon, pasando por la respuesta del chasis a distintas velocidades.

Andy Green, conductor del modelo, ha declarado que “hemos tenido dos pasadas exitosas, con la segunda alcanzando una velocidad máxima de 334 mph (537 km/h), y pasando de 50 a 300 mph (de 80 a 482 km/h) en 13 segundos. Ha habido fuertes rachas de viento cruzado de hasta 15 mph (24 km/h) y hemos establecido que ese es límite para correr. Estamos felices porque ha sido una prueba exitosa y estamos listos para buscar velocidades más altas”.

Cabe recordar que el objetivo último del Bloodhound LSR no es otro que establecer un nuevo récord del mundo de velocidad terrestre, marca que se ha mantenido inamovible desde 1997 cuando se alcanzaron los 1.227 km/h (763.035 mph). Desde el proyecto aspiran a superarlo de manera considerable y llegar hasta los 1.609 km/h (1.000 mph).

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