Aurora Safety Car, uno de los coches más feos del mundo

Aunque se trataba de un modelo realmente innovador, el Aurora Safety Car de 1957 quizás es más conocido por ser considerado como uno de los coches más feos de la historia.

En la década de 1950 el sacerdote católico Alfred A. Juliano se propuso el reto de construir el automóvil más seguro hasta la fecha y, tras conseguir la financiación necesaria y desarrollar sus ideas, presentó en Nueva York en 1957 al llamativo Aurora Safety Car. Un coche que aunque introdujo soluciones realmente innovadoras para la época, nunca tuvo el éxito esperado y pronto quedó relegado a un segundo plano con una única unidad construida.

Una unidad que, por cierto, permaneció desaparecida hasta que en 1993 fue localizada abandonada en un campo de Connecticut (EE.UU.) por Andy Saunders, famoso por sus alocadas creaciones sobre ruedas. Andy entonces comenzó la titánica tarea de restaurarlo. Una labor que se prolongaría durante los 12 años siguientes hasta que lo presentó ante el mundo en el Festival de la Velocidad de Goodwood.

El Aurora de 1957 hoy es considerado como uno de los coches más feos de la historia, pero esa peculiar estética respondía a los deseos de su creador de diseñar un automóvil con unos niveles de seguridad pasiva nunca antes vistos. Y no solo en lo referente a los pasajeros, es que Alfred también quería mejorar la integridad de los peatones en caso de atropello con soluciones técnicas inéditas para esa época.

Porque en la década de 1950, este vehículo ya contaba con elementos como una jaula de seguridad (que quedaba integrada en la carrocería y garantizaba que el habitáculo no se deformara en caso de impacto), unas barras de protección lateral en las puertas, cinturones de seguridad o un salpicadero acolchado. Algo que hoy en día es común a todos los turismos del mercado.

Incluso Alfred A. Juliano había previsto zonas de deformación programada para absorber la energía en caso de choque al, por ejemplo, instalar la rueda de repuesto por delante del motor. El frontal, que estaba realizado por completo con fibra de vidrio, estaba relleno de espuma para que mejorar la seguridad de los peatones en caso de atropello. Y esa forma tan peculiar se debía que su diseñador pensó que sería buena idea que el coche ‘recogiera’, como si de una cuchara se tratase, a los viandantes en caso de accidente.

También disponía de una columna de dirección colapsable, elemento que actualmente es considerado como uno de los avances de seguridad más importantes de la historia del automóvil. Otra característica sorprendente es que contaba con unos asientos delanteros que, en caso de accidente, eran capaces de girar sobre sí mismos 180 grados para que los ocupantes estuvieran de espaldas.

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