Hay cosas del pasado que nunca se van a mejorar. Ningún grupo de música actual podrá jamás empatar con un Dire Straits, un Pink Floyd o los Rolling, por citar tres ejemplos. En Toyota piensan igual. Por eso utilizan todavía un Supra A80 para enseñar a sus ingenieros conducir en Nürburgring.
En el Salón del Automóvil de Tokyo del año pasado, la marca japonesa mostró una batería de prototipos, coches de carreras y una selección de coches procedentes de la colección personal de Akio Toyoda, presidente de la compañía y conocido por su pseudónimo de carreras, Morizo. De todos esos modelos, llamó especialmente la atención uno, un Toyota Supra A80 (prueba) de color azul oscuro y con evidentes signos de desgaste.
Toyota Supra A80, un coche perfecto para enseñar a conducir en circuito
No era un Toyota Supra cualquiera, sino un modelo que ha servido de base para construir grandes hazañas de Toyota en el Infierno Verde, además de una parte integral del desarrollo de cada nuevo modelo de Toyota y Lexus orientado al rendimiento perfeccionado en el famoso trazado alemán. Sin este mismo Supra, ningún Toyota de alto rendimiento contemporáneo sería lo que es.
El Supra A80 dejó de producirse en 2002. Sin embargo, todavía rueda en el mítico circuito alemán durante los días de Industry Pool, un programa de pruebas privado para fabricantes y proveedores. Toyota lo utiliza para enseñar a sus ingenieros de pruebas a conducir en Nürburgring.
Hay varios motivos que explican la medida de Toyota, pero una de ellas es que, incluso según los estándares de hoy, el Supra Mk4 Supra sigue siendo un maravilloso deportivo analógico que puede enseñar a los ingenieros las virtudes de un coche sobrealimentado, desprovisto en gran medida de la complejidad moderna. Pero hay más que eso: este Supra en particular fue el coche responsable de que Morizo pudiera competir en las 24 Horas de Nürburgring, un evento que influyó en su decisión de renovar toda la gama de Toyota con su famosa decisión de no volver a construir coches aburridos.
El coche con el que Akio Toyota aprendió sus habilidades al volante

Akio Toyota es uno de esos hombres que, además de dirigir una compañía automovilística, es un ingeniero consumado que ascendió en las filas y, además, es un verdadero aficionado a los coches.
Esta pasión le llevó a competir en 2007 en las 24 Horas de Nürburgring, cuando aún era vicepresidente de Toyota, bajo el pseudónimo de Morizo. Por aquel entonces, la marca japonesa no tenía interés en un equipo de carreras, así que Toyoda recurrió a una identidad falsa para evitar problemas.
Antes de participar en la carrera de resistencia, Morizo tuvo que practicar. El circuito alemán supone un enorme desafío, con una longitud de casi 21 kilómetros de 73 curvas. Bajo la tutela del maestro piloto de Toyota, el difunto Hiromu Naruse, Morizo se adentró en la pista al volante del mismo Toyota Supra A80 azul. Durante esos días, el hoy presidente del fabricante pudo perfeccionar sus habilidades al volante.
Fuente: Toyota Times.









