Hoy ha desaparecido prácticamente la oferta de coches deportivos pequeños. Eso de comprarte un utilitario que te sirva para el día a día y disfrutar los fines de semana, pasó a la historia. Pero, en la década de los 90 sí te podías comprar un coche con aspiraciones deportivas y asequible. Eso era el Citroën Saxo VTS que cumple 30 años.
Después de una década de los 80 difícil, los años 90 fueron muy exitosos para Citroën, con varios superventas como el ZX, el Xantia, el Xsara… El Saxo también tuvo su público. Pero la marca de los chevrones quería ir más allá. El Saxo VTS no era un simple utilitario adornado con un bonito emblema, sino que encarnaba una visión clara: ofrecer a todos los amantes de la conducción un auténtico kart de carretera, fiable, asequible y diseñado para divertirse.
Citroën Saxo VTS, con genes deportivos

Para comprender el nacimiento del Citroën Saxo VTS, hay que remontarse al Citroën AX, su antecesor. Lanzado en 1986, el AX había logrado situar a Citroën en el segmento de los utilitarios deportivos, de la mano del AX Sport y el AX GTi, coches que destacaban por una excelente relación entre peso y potencia. Diez años después, en 1996, el Saxo recogió el testigo del AX con el mismo espíritu: un vehículo de segmento B, práctico y fiable.
La historia del Citroën C15: la furgoneta que se lo cargaba todo
Ese mismo año, apareció el Saxo VTR con el motor de 1.6 litros y 8 válvulas de 90 CV. Luego llegó el Saxo VTS, equipado con un motor TU5J4 de 1.6 litros y 16 válvulas que elevaba la potencia hasta los 120 CV. Aunque el diseño del modelo fue obra del italiano Donato Coco, la variante VTS se confió a un joven Gilles Vidal. De hecho, fue el primer trabajo del francés en Citroën.
El Saxo VTS lucía un aspecto más deportivo, pero sin abandonar su línea sobria. Recibía unos pasos de rueda ensanchados y cuidadosamente integrados en los bajos de la carrocería, así como en los paragolpes más prominentes. En los guardabarros traseros, la extensión se prolonga por delante de la rueda hasta el corte de la puerta, deslizándose con elegancia bajo la moldura de protección lateral. Se completaba con un embellecedor de escape cromado y unas llantas de aleación específicas.
120 CV, sólo 935 kg y un chasis excelente

El secreto del Citroën Saxo VTS estaba bajo el capó. El motor TU5J4 desarrolla 120 CV a 6.600 rpm y se estiraba hasta las 7.300 vueltas, combinado con una caja de cambios de cinco velocidades con una relación de transmisión más corta. Esta potencia, unida a un peso ridículo para los estándares actuales, de apenas 935 kg, lo convertían en un pequeño proyectil: alcanzaba una velocidad máxima de 205 km/h y bajaba de los 30 segundos en el kilómetro desde parado.
Pero es sobre todo su chasis lo que marca la diferencia: un tren delantero de precisión quirúrgica, una dirección asistida bien dosificada y un tren trasero juguetón que no dudaba en dejarse llevar en cuanto se le provocaba. En carreteras sinuosas, el Saxo VTS plantaba cara a deportivos mucho más grandes y potentes. Los discos ventilados en la parte delantera completan el cuadro de un pequeño deportivo pensado para el auténtico placer de conducir.
Aumento de la gama

A finales de 1997, Citroën reorganizó su familia deportiva y el 16 válvulas recuperó la insignia ‘16v’ que antes había lucido el ZX. Además, la denominación VTS se extendió a motorizaciones más accesibles para seducir a una clientela más amplia. La gama VTS incorporó el 1.6i de 90 CV (hasta entonces reservado al VTR), el 1.6i de 100 CV e incluso el 1.4i de 75 CV.
En 1999, el Citroën Saxo VTS se actualizó con ligeros cambios de aspecto, como unos faros almendrados, un capó abombado y una parrilla con grandes chevrones. Fabricado hasta junio de 2003 en la planta de Aulnay-sous-Bois antes de ceder su lugar al C2, el Saxo VTS se retiró tras una brillante carrera comercial de siete años. Actualmente, el Saxo VTS se ha convertido en una auténtica pieza de colección y las unidades bien conservados son cada vez más escasas.

















