Los catalizadores sirven para reducir las partículas nocivas del motor de combustión. Algunos estudios muestran que este componente del escape permite disminuir los niveles de monóxido de carbono hasta en un 96% y ayuda a garantizar que los ciudadanos respiren mejor en las ciudades. Sin embargo, para eliminar estas toxinas en el aire, ciertos minerales como el rodio son componentes esenciales. Este elemento en el catalizador de tu coche cuesta casi 9.000 euros los 28,34 gramos y es vital.
El rodio se dirige a los óxidos de nitrógeno (NOx), que, en grandes cantidades, enmascaran el horizonte de una ciudad en una niebla permanente. Antes de que los automóviles comenzaran a usar convertidores catalíticos, las principales ciudades estadounidenses como Phoenix registraron niveles de contaminación por partículas en suspensión tan altos como 217 µg/m³ (microgramos por metro cúbico) en 1970, según PGM de Texas.
No te imaginarás el destino al que van los catalizadores robados en España
Si bien hay otros metales preciosos que se encuentran dentro de este componente del sistema de escape, como el platino y el paladio, el rodio ofrece algunas ventajas clave. Un convertidor catalítico requiere cantidades significativas de calor para funcionar eficazmente, por lo que la extrema resistencia térmica del rodio (hasta más de 3.500 grados Fahrenheit) es esencial.
En pocas palabras, el rodio ayuda a alterar ciertas moléculas de compuestos de nitrógeno, atrapando algunos átomos y liberando oxígeno. La cantidad de rodio utilizada es mínima, quizás 1,41 gramos o menos por pieza, lo cual es bueno, considerando su precio.
¿Por qué el rodio es tan caro y qué se necesita para extraerlo y reciclarlo?

El rodio es un gran ejemplo del principio económico de la escasez. Esencialmente, la combinación de su rareza, junto con su papel vital en la industria del motor, lo hacen muy valioso. Se estima que es 100 veces más escaso que el oro y existe en concentraciones de solo 0,0002 partes por millón en la corteza terrestre, según Phoenix Refining.
Sin embargo, no sólo es raro, sino que su extracción también es difícil y requiere mucho tiempo, ya que se produce como subproducto de otras operaciones que cosechan níquel y platino, por ejemplo. Inicialmente, el rodio es sólo un componente del mineral extraído y debe someterse a una serie de procesos para ser extraído, que consiste en limpieza, procesamiento, trituración y metalurgia, lo que resulta en alrededor de una 28,34 gramos de rodio por cada 20 toneladas de mineral, según Recohub. Para comprenderlo mejor, tal y como señala ISE (Institut Für Seltene Erden Und Metalle), transformar un trozo de mineral en rodio puro suele llevar alrededor de medio año.
Se puede reciclar
Afortunadamente, el rodio se puede reciclar. Aunque el proceso de transformar el óxido de rodio (lo que se encuentra en los desechos) en rodio también es bastante complejo. Las impurezas deben eliminarse mediante la fundición y gran parte del proceso implica refinarlo hasta un estado utilizable. Aún así, los convertidores catalíticos reciclados pueden generar sumas considerables de dinero, debido a la presencia de metales preciosos.
Con el rodio rondando un valor cercano a los 9.000 dólares por onza troyana (31,10 gramos, la unidad de medida estándar internacional para el peso de metales preciosos), el arduo proceso de reciclaje sigue valiendo la pena. Desafortunadamente, el coste elevado de estos valiosos materiales explica el robo de catalizadores en los vehículos, un problema muy extendido en países como Estados Unidos.









