El BMW Z8 es uno de los ‘Z’ de BMW más laureados, un auténtico clásico que se comercializó como descapotable y nunca llegó a tener versión de techo cerrado, al menos no a la venta. Sin embargo, la marca alemana coqueteó con la idea e incluso llego a crear un único BMW Z8 con techo de doble burbuja que, además, es completamente funcional.
La historia del modelo comienza con el prototipo BMW Z07, presentado en Salón del Automóvil de Tokio de 1997 y que era una suerte de homenaje en clave moderna al BMW 507, icono dentro de la marca bávara.
Un preparador encuentra la forma de destrozar un BMW Z4 al intentar construir un BMW 507 moderno
Era fácil encontrar similitudes entre ambos modelos, así como guiños del concept al original, destacando aspectos como la joroba tras el puesto del conductor. Como el 507, era un descapotable, un formato que mantuvo el que sería el modelo de producción, un Z8 que vería luz en el año 2000 y estaría a la venta hasta 2003.

Por el camino se quedó una propuesta única, una alternativa que es una gran desconocida y que solo se tradujo en un one-off, un modelo único que todavía conserva la marca y que rara vez se ha dejado ver en el mundo real.
La propuesta era a priori simple, puesto que básicamente se trata de un BMW Z8 exactamente igual al que acabó llegando al mercado, con rasgos tan característicos como los faros redondos integrados en los extremos exteriores de la ancha parrilla de doble riñón.

Sin embargo, el giro de tuerca radicaba en transformar su carrocería de formato coupé, cambiando el techo duro desmontable del modelo de calle, que era completamente liso y podía sentirse incluso algo artificial, por una carrocería cerrada mucho más estilizada.
Esto se debía a dos rasgos principales. El primero, el característico diseño de doble burbuja del techo; el segundo, una superficie acristalada lateral más grande que le daba al deportivo más aire.













