Ahora que la Unión Europea ha ratificado la prohibición de vender coches de combustión en 2035, los intentos de algunas marcas (como Porsche) de desarrollar combustibles sintéticos carbono neutrales no parecen tener mucho sentido. La intención de estas es buena, pero vamos a recordar el caso de un combustible sintético en particular fue una estafa de dimensiones épicas, la ‘Filekina’.

El escándalo tuvo lugar durante la dictadura de Francisco Franco en España. Tras ganar la guerra, el general quería garantizar la independencia económica del régimen, pero había un área en especial en la que el país dependía mucho del exterior: la energía.

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En dicha tesitura, un avispado timador hizo un movimiento bastante atrevido, debido a las consecuencias que podría afrontar: Albert Edward Wladimir Fülek Edler von Wittinghausen, también conocido como Filek.

De origen austrohúngaro y nacido en 1889, convenció a Franco de que había desarrollado un nuevo tipo de combustible que tenía la particularidad de tener base de agua, lo que hacía que fuera realmente barato de producir y algo que haría de España una potencia en la materia.

Antes de contactar con el generalísimo, Filek, que hablaba cinco lenguas fruto de la necesidad de buscarse la vida, se había presentado en España como un noble, aunque en realidad era un estafador hijo bastardo de un aristócrata.

Consiguió convencer a varias personas para que invirtieran en su producto, un combustible de origen vegetal que se forma con la mencionada base de agua, extractos de plantas e ingredientes que solo él conocía. Le puso el nombre de ‘Filekina’ y, contra todo pronóstico, llegó a los oídos de Franco, quien también cayó en sus redes.

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La maquinaria propagandística del régimen se encargó de hacerse eco del descubrimiento, publicando en la prensa sus virtudes, señalando que serviría para ahorrar millones al país y que la capacidad de producción sería millonaria en cuestión de meses.

Sin embargo, la mentira se descubrió a no mucho tardar. Ingenieros y técnicos que ponían su objetivo sobre el proyecto advertían a Franco en contra de este, pero el general no hacía caso, hasta que en 1941 un comité de expertos tuvo acceso a muestras de la ‘Filekina’ y demostró que aquellos líquidos no podían ser combustibles.

Desmentido todo el engaño, Filek fue llevado a prisión en marzo del mismo año, pero su paso por la cárcel tampoco fue muy extenso: apenas seis meses después ya era libre, así que estafar a Franco tampoco le salió muy caro.

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