Los coches de calle no siempre han equipado complejas ayudas electrónicas que mejoran la seguridad y los hacen más fáciles de conducir. Hubo una época en la que esa labor que hoy hace la electrónica recaía sobre el conductor y sus habilidades para mantener todo bajo control. Sin embargo, hay coches que son peligrosos de conducir por naturaleza, y estos 7 modelos son un claro ejemplo de lo que en la industria se conoce como “hacedores de viudas”.

Los vehículos que te vamos a mostrar a continuación son un claro ejemplo de cuán compleja puede ser la conducción y cómo elementos como el chasis o la geometría de la suspensión pueden interferir directamente en la seguridad del automóvil. En muchos de los casos a continuación, la fama de coches peligrosos se trató de eliminar por parte del fabricante, otros directamente ni lo intentaron corregir y algunos de ellos se hicieron a propósito para mejorar sus prestaciones.

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7 coches peligrosos de conducir apodados “hacedores de viudas”

Mercedes Clase A (W168)

La primera generación del Mercedes Clase A (prueba), conocida con el código interno W168, se lanzó al mercado en 1997. Es famosa la maniobra de esquiva, o prueba del alce, a la que fue sometido el Clase A y en la que el coche perdió el control. Aunque aún más preocupante fue el eslalon en el que estuvo a punto de volcar por su elevada altura de carrocería, la posición del motor y los excesivos rebotes de la suspensión.

Esta prueba de seguridad supuso un duro golpe para Mercedes-Benz, que llegó incluso a detener las entregas a clientes del Clase A para tratar de solucionar esta peligrosidad. El resultado fue instalar un control de estabilidad electrónico que convirtió al Clase A W168 en el primer compacto con ESP de serie de la historia.

Porsche 996 GT2

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El Porsche 911 GT2 (996) (prueba) era un coche muy exigente, pensado para conductores con experiencia y habilidosos al volante. No porque fuera un deportivo potente, que lo era por sus 483 CV, sino por cómo estaba configurado, sin controles de tracción o estabilidad en un vehículo de tracción trasera con una relación peso-potencia de 2,96 kg/CV.

Esto llevó al Club de Automovilistas RAC británico a describir el modelo de la siguiente forma: “De todas las versiones de la generación Porsche 911 (996) ofrecidas, el GT2 es el más controvertido. Es el más rápido, más aterrador y más caro, y divide a los compradores como ningún otro 911 reciente. Algunos dicen que este es un coche que Porsche nunca debería haber construido. Otros consideran que es un Porsche adecuado que acredita a su conductor como un piloto con talento y coraje”.

Renault 5 GT Turbo

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Aunque en su día ya explicamos que el mito del turbo del Renault 5 que se disparaba al reducir era solo eso, un bulo, su sucesor, el Renault 5 GT Turbo tenía fama de coche peligroso de conducir precisamente por la violencia con la que entraba en escena el turbo. Esto hacía del pequeño hatchback francés un coche para el que no todos los conductores estaban preparados.

Esto se volvía aún peor y más inseguro cuando el R5 GT Turbo en cuestión acababa en manos de conductores inexpertos, especialmente jóvenes que accedían a este modelo como su primer coche. Recuerda que en la época la norma era conducir coches atmosféricos y que los turbos no eran precisamente progresivos, por lo que ese desborde de potencia casi sorpresiva podía pillar desprevenidos a muchos de los que iban sentados tras el volante.

Daihatsu Terios

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No por su mecánica, pero sí por su diseño y construcción, el Daihatsu Terios entra de lleno en la lista de los 7 coches peligrosos de conducir apodados “hacedores de viudas”. El modelo en cuestión era un pequeño todoterreno de tan solo 3,84 metros de largo con una altura demasiado elevada, de 1,71 metros. Además, solo medía 1,55 metros de ancho, por lo que ya teníamos todo lo necesario para estar ante un coche inestable.

Su peligrosidad radicaba en lo fácil que resultaba hacerlo volcar. Era muy alto y estrecho, unido a una suspensión que no ayudaba en absoluto y a la ausencia de ayudas electrónicas, los vuelcos con el Terios fueron numerosos. Remarcar que la compañía japonesa Daihatsu trató de corregir estos programas en la segunda generación del 4x4 aumentando su anchura y reduciendo su altura de carrocería.

Porsche 930 Turbo

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El Porsche 930 Turbo fue uno de los primeros coches en la historia en recibir el apodo de “hacedor de viudas” o Widowmaker, en inglés. La razón que llevó a este sobrenombre fue similar a la fama que recibiría el Renault 5 GT Turbo unos años más tarde: la violencia con la que entraba en juego en turbo.

Debido a la repentina aceleración que el turbo concedía al coche y que solía coger desprevenido a su conductor, que veía cómo esos 260 CV se presentaban de golpe y casi sin avisar, tenía en muchos casos consecuencias desastrosas en forma de accidentes.

PRUEBA: Porsche 911 Turbo (993)

Renault Dauphine

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Bastante tiempo antes, en 1956, la firma del rombo lanzaba al mercado el Renault Dauphine. Esta berlina de cuatro puertas tenía la particularidad de que portaba el motor en posición trasera y enviaba la potencia al eje posterior. Si bien no era un coche excepcionalmente potente (entre 26 CV y 55 CV), el coche producido en FASA-Renault era conocido en España como “el coche de las viudas”.

La razón principal de este sobrenombre era el comportamiento errático e impredecible de la suspensión trasera, un reparto de pesos particularmente desequilibrado y el efecto acuñamiento que sufría el Dauphine. Este efecto se produce cuando la fuerza centrífuga supera el peso del vehículo y provoca que en los apoyos en curva la rueda exterior girara sobre sí misma en lugar de deslizarse o derrapar.

Mercedes-Benz 300 SL (W168)

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Por último, la lista de los 7 coches peligrosos de conducir lo cierra el clásico conocido como “el hacedor de viudas”, el Mercedes-Benz 300 SL (W168) (prueba). Esta joya de la marca de la estrella de tres puntas se presentó en 1954 como un excepcional coche deportivo y de lujo reservado para las clases altas.

Con un poderoso motor de seis cilindros en línea y 243 CV de potencia, el “alas de gaviota” podía alcanzar los 245 km/h de velocidad máxima y pasaba de 0 a 100 km/h en unos 8 segundos, cifras realmente impresionantes para mediados de la década de 1950. Sin embargo, la configuración de sus puertas también convertía al 300 SL en una trampa mortal para sus conductores, ya que, en caso de accidente y vuelco, quedaban atrapados en su interior.

Una curiosidad es que cuando la marca lanzó el Mercedes SLS AMG en 2010 como el sucesor espiritual del 300 SL ‘Gullwing’ original, instaló unas puertas de ala de gaviota similares a las del modelo original. Pero en esta ocasión, equipó un sistema de seguridad que permitía que las puertas se desunieran de la carrocería de forma automática en caso de vuelco para facilitar la salida de sus ocupantes.

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