¿Eres de los que piensan que nada es comparable al sonido o a las sensaciones que proporciona un buen motor de combustión interna? Si es así, este artículo está pensado para ti. Porque en él te presentamos siete características para enamorarse de los coches eléctricos que igual hacen que acabes mirando con otros ojos este tipo de vehículos. En él destacamos algunas de las particularidades que más nos atraen de los coches eléctricos.
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Porque gracias a sus sistemas de propulsión, los automóviles eléctricos abren ante nosotros un abanico de posibilidades nunca antes vividas en esta industria. Y no me refiero únicamente a las ventajas que aportan en términos de eficiencia energética o de prestaciones puras, también porque las arquitecturas específicas de los eléctricos más recientes suponen un importante salto hacia delante en lo referente al aprovechamiento del espacio.
Sí, sabemos que no todo es positivo. Por ejemplo, suelen ser mucho más costosos que los modelos equivalentes con propulsores de combustión interna y muchísimo más pesados debido a las baterías. Pero posiblemente estas características para enamorarse de los coches eléctricos que te presentamos a continuación compensan esos hándicap.
¿Tracción delantera, trasera o a las cuatro ruedas?
En modelos como el Rimac Nevera, un espectacular superdeportivo eléctrico, puedes elegir sobre la marcha a qué eje o ejes quieres que envíe la potencia. Desde su sistema multimedia podrás hacer que sea tracción delantera, 100% de propulsión o que tenga tracción a las cuatro ruedas. Y esto es algo que ningún turismo de producción en serie con motor térmico puede hacer.
Par instantáneo
Otra característica para enamorarse de los coches eléctricos es la instantánea respuesta de sus motores. El par motor máximo está disponible prácticamente desde el momento en el que pisas el acelerador, a diferencia de los turismos tradicionales, en los que este solo se alcanza a determinadas revoluciones por minuto. Esto significa que su ‘patada’ cuando pisas el acelerador es muy contundente incluso cuando hablamos de eléctricos populares, como el Volkswagen ID.3 (prueba).
Frenada regenerativa
El freno es tu peor enemigo cuando practicas una conducción eficiente con un automóvil tradicional. Porque al desacelerar usando los frenos en un vehículo de combustión interna estás desaprovechando energía que un eléctrico no desperdiciaría. Gracias a la frenada regenerativa, en estos últimos puedes recuperar esa energía y almacenarla en la batería para utilizarla más adelante.
Libertad de diseño
Un coche eléctrico tiene muchos menos componentes que uno tradicional. Y a esto hay que sumar el compacto tamaño de los motores eléctrico y el hecho de que las baterías se puedan colocar debajo del piso. Gracias a esto, los diseñadores pueden explorar nuevas soluciones e innovar en el campo de la estética.
Sonido
¿Crees que los coches eléctricos no suenan? Si es así, te recomiendo que acudas a ver en vivo y en directo una carrera de la Fórmula E, ¡suenan y muy bien! Evidentemente no se pueden comparar con el sonido de un V12 o V10 atmosférico, pero de ahí a decir que no suenan hay un trecho.
Aprovechamiento del espacio
¿Sabías que el propulsor trasero del Porsche Taycan Turbo S (prueba), por ejemplo, cabe dentro de una bolsa de deporte? Produce por sí solo 503 CV de potencia y 610 Nm, mientras que el motor delantero es todavía más compacto y entrega 258 CV y 440 Nm. La cifra total combinada alcanza unos mareantes 761 CV y 1.050 Nm y ahora piensa en el espacio que ocuparía un motor de combustión interna con datos de rendimientos similares. Te aseguro que ni cabria en una pequeña bolsa de deporte ni podrías levantarlo con tus propias manos. Gracias a esta y otras particularidades, los fabricantes pueden aprovechar mejor el espacio para, por ejemplo, crear maleteros donde antes no los había.
Eficiencia
Mientras que un motor eléctrico por norma general logra una eficiencia media de más de un 90%, los propulsores de combustión interna rara vez pasan del 40%. Es decir, que en estos últimos se desaprovecha más de la mitad de la energía que consumen.













