Carlos Sainz es uno de los pilotos más ilustres del automovilismo español, ha participado en todo tipo de disciplinas y muchos aficionados a los rallyes lo son gracias a él. En su larga trayectoria ha dejado momentos imborrables en la mente del aficionado, pero hay uno que destaca sobre todos, el “trata de arrancarlo”, que protagonizó junto a Luis Moya y ahora cumple 25 años.

No por icónico deja de ser uno de los momentos más fatídicos de la carrera del piloto español, que vio como, de la nada, se desvanecían las posibilidades de hacerse con un título que ya tenía prácticamente ganado.

5 secretos del nuevo deportivo de Carlos Sainz, el Ferrari 812 Competizione

Fue en 1998, en la última prueba del mundial de rallyes, el Rally de Gran Bretaña, concretamente en el último tramo del mismo, a tan solo 200 metros de cruzar la línea de meta.

Carlos Sainz trata de arrancarlo

Carlos Sainz y Luis Moya iban a bordo de su Toyota Corolla sin aparentemente ningún problema y sin mucha presión, puesto que debido a un accidente previo de Tommi Mäkinen, les bastaba con acabar cuartos para hacerse con el título.

Sin embargo, a 700 metros del final del tramo, el motor empezó a dar problemas, el coche pudo avanzar medio kilómetro más, pero a 200 metros del título, el Toyota se paró definitivamente. Ambos se bajaron del vehículo para intentar devolverlo a la vida entre la exclamaciones de Moya, que soltó una de las frases que se han quedado para el recuerdo: “Trata de arrancarlo Carlos, trata de arrancarlo, por Dios” (aquí te contamos toda la verdad).

Pero no fue posible, el coche se quedó varado y la dupla perdió un título de campeones del WRC que ya acariciaban con las manos. ¿Qué fue el culpable de tan amargo final? La rotura de una biela.

En la rueda de prensa del rally, Sainz declaraba lo siguiente: “Aproximadamente a 700 metros, yo creo que ha salido una biela por un costado y el coche se ha parado. Lo primero que piensas es que el tema es grave, porque el sonido del motor ha cambiado y he visto que salía fuego por la parte delantera del capó y que probablemente fuese aceite”.

“En la historia del deporte, en pocas ocasiones, se podrá decir que ha habido un final tan dramático y de tan auténtica mala suerte”, concluía.

Luis Moya señalaba que “independientemente de que sea un fallo o de que haya una pieza mal, que puede pasar, pero que pase en el momento en que pasó, es una crueldad terrible”, aunque también apuntaba que “podía haber sido peor. Podíamos haber terminado el tramo como campeones del mundo y que se rompiese después de la asistencia”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, introduce tu comentario
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.