Reencontrarte con un amor de juventud es una sensación es una sensación particular, extraña pero muy disfrutable, en la que rápidamente se vienen a la cabeza todos los buenos momentos que viviste. Algo así debe haber sentido Walter Röhrl cuando se ha vuelto a ver las caras con el Porsche 924 Carrera GTS Rally con el que compitió en la temporada 1981, ahora que ha sido restaurado por el departamento de Museo y Patrimonio de Porsche.

Porsche 924 Carrera GT Le Mans 1980, el deportivo que quiso tocar el cielo en la Sarthe

Röhrl, junto a su copiloto Christian Geistdörfer, debutaron con el 924 “Monnet” dorado y negro en el Rallye Internacional ADAC Metz del 81, alcanzando un segundo puesto al que en la temporada le seguirían cuatro victorias: Hessen, Serengeti, Alemania y Báltico. La temporada siguiente coche y piloto se separaron, y el vehículo paso a formar parte del museo de la marca.

Walter Röhrl Porsche 924 Carrera GTS Rally

Se eliminó la pintura azul de aquella temporada para devolverle el icónico combo negro/dorado y el resto permaneció inalterado hasta la actualidad. Para volver a ponerlo en marcha cuatro décadas después, se renovaron las piezas de desgaste y se han revisado componentes como el suministro de combustible o partes del chasis, mientras que la caja de cambios se desmontó y ha recibido un embrague de competición.

Walter Röhrl ha declarado: “Fue algo totalmente inesperado. Había conducido el coche por última vez hacía 40 años y no me había vuelto a sentar en él desde entonces. Así que me quedé asombrado cuando Roland apareció de repente con este automóvil. Este coche me abrió la puerta a Porsche. Por eso siento un vínculo especialmente fuerte con él. Para mí, es un viaje al pasado. Inmediatamente me siento 40 años más joven”.

Walter Röhrl Porsche 924 Carrera GTS Rally

Además, explica la novedad que supuso hace cuatro décadas y lo complicado que fue al principio adaptarse a un turbo: “Como piloto de coches con motores atmosféricos, las características de los propulsores turboalimentados me volvían loco en aquella época. ¡El retraso del turbo era enorme! Para salir rápidamente de las curvas, tenías que empezar a acelerar poco antes de la entrada y mantener siempre alto el régimen del motor. Pero el coche fue rápido desde el principio. En un primer momento contábamos con 250 CV, luego logramos incluso superar esa cifra, pero los puntos fuertes del 924 eran su comportamiento y su capacidad de tracción, por encima de la potencia. Y todo funcionaba a la perfección, como es habitual en Porsche”.

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