Los robos de coches son algo tremendamente habitual, pero lo que varía su rareza es el modo en el que ocurren. Que sea de noche, sin que nadie se percate, es habitual. Que sea al descuido en una gasolinera, es menos común. Lo que es más raro es que, utilizando un vehículo, una de las víctimas se encarame a él para intentar evitar que escape.

Eso precisamente fue lo que ocurrió recientemente en San Francisco, Estados Unidos, concretamente en Fort Mason Center, el pasado día 13 de septiembre.

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Dmitry Koval, al que se puede ver en el vídeo, y sus amigos estaban en la zona descansando junto a sus Ford Transit, pues se encontraban haciendo turismo. De la nada, a eso de las cuatro de la tarde, apareció el Audi que se ve en las imágenes, se detuvo al lado de ambas furgonetas y de él salieron dos sospechosos, que destrozaron las ventanas de las Ford.

Su objetivo era robar todo lo que pudieran coger del interior y las víctimas han declarado que, entre los dispositivos electrónicos y el dinero, lo que sustrajeron estaba valorado en unos 10.000 dólares.

Se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo y, en lugar de quedarse paralizados por el shock, actuaron como un resorte para impedir que les robaran. Fueron hacia el Audi e intentaron coger el volante del vehículo, ante lo que el conductor optó por acelerar para huir de lugar… mientras que las víctimas todavía estaban colgando del coche.

En el vídeo se puede ver como uno de ellos cae rápidamente y amortigua la caída, pero en el lado opuesto otro no tuvo tanta suerte. Según han declarado, le tiraron del vehículo después de que se cortara el vídeo, a una mayor velocidad, lo que hizo que al caer se rompiera ambas piernas.

Según ha declarado Koval al New York Post: “Los vimos sacar bolsas de nuestras camionetas y empezar a ponerlas en el SUV negro. Fue entonces cuando mis amigos empezaron a correr y otras personas tocaban la bocina. Escuché a alguien gritar: ‘¡No corras hacia ellos! ¡Quizás tengan un arma!’. Pensamos que estaríamos más seguros si íbamos a otro lugar, así que fuimos al aparcamiento de Fort Mason. Todavía estoy en shock porque todo pasó muy rápido. En total, probablemente se llevaron unos 10.000 dólares incluidos ordenadores portátiles y otras cosas importantes como documentos y pasaportes”.

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