No descubrimos el mediterráneo si decimos que Ferdinand Piëch fue uno de los personajes más importantes en la historia de la automoción. El ingeniero alemán fue el padre del motor W16 que se montó en el Bugatti Veyron y el W12 que han llevado varios modelos del Grupo Volkswagen, desde Audi hasta Bentley. Sin embargo, menos conocido es el W10 desarrollado para explorar un motor de alto rendimiento para las berlinas del grupo. En lugar de construir un coche de pruebas, Ferdinand Piëch instaló un motor W10 en un BMW M5 E39.

Fabricado el 2 de marzo de 1999, a este M5 acabado en Carbon Black Metallic con el interior en piel negra le retiraron su V8 S62 de 400 CV y le colocaron un W10 de 5.0 litros atmosférico, fabricado en aluminio, que entregaba 480 CV y ​​592 Nm de par, acoplado a una transmisión manual de seis velocidades. El propulsor entregaba toda esa potencia con una gran suavidad y se controlaba mediante su propia ECU independiente para una entrega de potencia sin restricciones. El control de tracción, el control de estabilidad y los frenos antibloqueo se desactivaron.

Este BMW M5 E39 con motor W10 se desarrolló en secreto bajo supervisión de Ferdinand Piëch

El ingeniero Sabine Willeke lideró el proyecto y afirma que el coche sirvió como vehículo personal de Piëch durante su desarrollo secreto. Según el propietario, el proyecto nunca fue un programa oficial de Volkswagen, sino que se llevó a cabo fuera del departamento de I+D de la compañía, bajo las instrucciones de Piëch y financiado por el Grupo Volkswagen con un coste que rondaba los 2 millones euros. A pesar de ser un concept, el BMW M5 (su historia) con motor W10 se perfeccionó hasta convertirse en un vehículo totalmente funcional.

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Al parecer, Piëch condujo el coche con placas provisionales durante las pruebas, aunque no se puede confirmar su kilometraje total, ya que el cuadro de instrumentos original se sustituyó por un panel Stack del mercado de accesorios sin cuentakilómetros. Salvo este detalle, el interior es el de un BMW normal de la época. El actual propietario lo adquirió hace aproximadamente una década. Su último mantenimiento se realizó en 2025, utilizando componentes estándar del catálogo de Volkswagen en lugar de piezas a medida.

Según Sabine Willeke, sólo se fabricaron tres ejemplares con motor W10. Una se conserva en Alemania, otra se ofrece junto con este lote como ejemplar de exhibición y la tercera es la que equipa este BMW M5 E39 y se subasta en Broad Arrow Auctions. Finalizado el programa, Volkswagen nunca volvió a utilizar el W10.

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La subasta está abierta hasta el próximo 9 de octubre y se estima que la cifra oscile entre los 250.000 y 350.000 euros.

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