En 1991, BMW M pidió a los pilotos Johnny Cecotto (si no eres muy de carreras te sonará por la versión más deseada del BMW M3 E30) y Joachim Winkelhock que imaginaran cómo sería su M5 perfecto. La respuesta de cada uno fue muy diferente: el venezolano dio prioridad al confort y al equipamiento, mientras que el alemán apostó por eliminar todo aquello que no fuera imprescindible para conducir rápido. Esto dio lugar a dos ediciones limitadas del M5 E34 y una de ellas fue este BMW M5 Winkelhock Edition.
BMW desarrolló un M5 Cabrio E34, pero no lo llevó a producción para no perjudicar al Serie 3
La otra, como ya imaginarás, recibía el nombre de Cecotto Edition. La premisa con el M5 Winkelhock era sencilla: reducir el peso lo máximo posible para hacerlo más ligero y directo, sin tocar nada de la extraordinaria mecánica. No se trataba de aumentar la potencia, sino de aprovechar mejor la que ya tenía.
BMW M5 Winkelhock Edition E34 prescindía de elementos superfluos
Joachim Winkelhock tenía claro que un coche deportivo debía ser lo más ligero posible, una filosofía que compartía con grandes personajes del automovilismo, como Colin Chapman. Para ello, BMW decidió eliminar elementos de confort que ella en aquella época eran habituales en berlinas de este tipo.
Retiraron los faros antiniebla delanteros, los reposacabezas traseros, los elevalunas eléctricos posteriores, buena parte del aislamiento acústico y otros elementos considerados superfluos para un conductor que buscara la máxima implicación al volante. Asimismo, instalaron una batería de menor tamaño y un depósito de combustible más pequeño (81 litros en lugar de 90).
Puede parecer poco, pero sumando todo, consiguieron reducir el peso casi 40 kg, lo que hacía que el coche fuera más ágil y tuviese una respuesta más inmediata. El diseño exterior del BMW M5 Winkelhock Edition E34 presentaba una combinación de colores exclusiva de esta versión limitadas. Las 51 unidades que se fabricaron estaban terminadas en Jet Black (código 668), con la parte inferior de la carrocería en Sterling Silver Metallic (244), creando un contraste muy característico.
El motor S38B36 permaneció invariable
Bajo el capó se escondía el conocido motor S38B36 atmosférico de seis cilindros en línea, 3.6 litros y 24 válvulas que desarrollaba 315 CV y 360 Nm de par. Asociado exclusivamente a una caja de cambios manual de cinco velocidades y con tracción trasera, permitía al M5 acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 6 segundos y alcanzar una velocidad máxima limitada electrónicamente a 250 km/h.
Entre los 51 ejemplares construidos, uno era de preproducción y la media centena restante se entregó a clientes. Con una producción tan escasa, el BMW M5 Winkelhock Edition E34 es uno de los M5 más exclusivos de la historia y en una pieza muy buscada por los coleccionistas.









