La historia del Citroën SM es bastante interesante por sí misma, pero lo cierto es que la de estos dos ejemplares tan peculiares que va a subastar Gooding & Company riza el rizo: nada menos que una unidad preparada para buscar (y conseguir) récords de velocidad y otra convertida en pick-up para remolcar a primera.

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Primero, el contexto. Citroën desarrolló la gama DS como punta de lanza tecnológica y en su búsqueda de desarrollar un modelo de corte deportivo, compró a Maserati en 1968. La marca le encargó a Rober Opron, su director de diseño, crear un coupé de dos puertas que montaría el motor V6 de la firma italiana, y el resultado fue el Citroën SM.

Citroën SM

Su éxito en ventas varió con los años, pero en Estados Unidos se topó con la normativa de la NHTSA, cuyos requerimientos de altura del paragolpes no cumplía, lo que hizo que allí dejara de venderse en 1974, tan solo 5 años después de empezar a fabricarse.

Sin embargo, fue tiempo suficiente para hacerse un hueco al otro lado del Atlántico, sobre todo para Jerry Hathaway, que por aquel entonces era técnico en Irv White Buick, en Los Ángeles, que incorporó los modelos de Citroën a su gama.

Citroën SM

Jerry empezó a recolectar y hacerse con piezas del fabricante hasta que en el 76, con el apoyo de la marca, abrió SM World, que se convirtió en el lugar de referencia de los Estados Unidos para encontrar repuestos del francés. Uno de sus clientes, Jon McKibben, corredor experimentado, le comentó que el SM sería un modelo perfecto para establecer récords de velocidad gracias a su aerodinámica forma, y ambos se pusieron a ello.

Restauraron por completo una unidad, que montaba un motor atmosférico de 3,0 litros con carburadores 48IDA Weber, que desarrollaba 250 CV y el permitió alcanzar las 139,7 mph (casi 225 km/h) en El Mirage y, posteriormente en el 79, las 151,2 mph (234 km/h) en Boneville. Más adelante incorporó dos turbos que, tras varios años, le sirvieron para en 1985 entrar en el club de las 200 mph, clasificándose con 206,446 mph (332 km/h) y logrando finalmente un récord de 202,3 mph (325 km/h) que permaneció imbatido durante 23 años.

Citroën SM

Junto a él, se subasta también otro SM que, tras ser robado el tráiler que la familia usaba para transportar al vehículo del récord, fue convertido en una suerte de pick-up para cumplir con dicha tarea.

En la subasta está disponible el lote completo, formado por el Citroën SM de carreras, el pick-up y el remolque, y la casa espera que la puja ganadora se sitúe entre los 100.000 y los 200.000 dólares, que al cambio actual suponen entre 82.250 y 164.501 euros.

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