Estamos acostumbrados a que las marcas utilicen la estrategia de crear series especiales o ediciones limitadas para vender “exclusividad” y poner en el mercado unidades de modelos que ya tienen bastante tiempo. El Rolls-Royce ‘Chinese Eye’ es el mejor ejemplo de que esa práctica no es para nada nueva ya que la firma británica ya la llevaba a cabo en la década de los 60.

Rolls-Royce Silver Cloud Derelict de 1958, las apariencias engañan

En aquella época la marca tenía en su gama al Rolls-Royce Silver Cloud III, un vehículo con bastante tiempo en el mercado, ya que se trataba básicamente de una revisión del Silver Cloud de los años 50, y que en 1964 afrontaba su último año. Las ventas, como es lógico, estaban decayendo y Rolls llegó a la conclusión de que realizar una versión con rasgos más modernos sería una manera fantástica de potenciar las ventas finales del Silver Cloud III.

El problema es que su estética estaba tan anticuada que no era una tarea fácil ya que, aunque se modificaran elementos visuales, no se iba realizar un trabajo suficientemente profundo como para variar de manera sensible su estructura, que con una altura considerable condicionaba bastante el conjunto.

Rolls-Royce 'Chinese Eye'

El encargado de acometer la obra fue Mulliner (hoy parte de Bentley), un constructor artesanal que hizo lo que pudo… aunque el resultado acabase siendo de lo más particular. Limitado en cuanto a las áreas que podía modificar, se ciñó a dar un lavado de cara literal al frontal  y a realizar cambios en la zaga.

Empezaremos por la parte trasera, aunque no sea lo habitual, para dejar lo mejor para el final.  Ambos laterales del coche acaban rematados por una suerte de aletas en las que integraron unos grupos ópticos verticales formados por tres faros circulares con marcos cromados. Dichas “aletas” recorrían toda la línea de la cintura y partían de del peculiar frontal, que fue el que le dio su nombre.

Rolls-Royce Sweptail, un sueño hecho realidad

Y es que junto a la característica parrilla de R&R, el rasgo más significativo del Rolls-Royce ‘Chinese Eye’ fue la modificación de sus grupos ópticos. Éstos, formados por dos faros redondos cada uno en una disposición completamente horizontal en el Silver Cloud III, adoptaban una colocación en diagonal ascendente hacia el exterior, dándole una imagen algo más enfadada y que recordaba de alguna manera a los ojos de una persona asiática.

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