¿Cuáles son las principales razones por las que se rompe un motor diésel? A un bloque de gasóleo le pueden surgir muchos problemas a pesar de que la tecnología avanza a pasos agigantados. Están compuestos por muchos componentes susceptibles de averiarse y a continuación te exponemos varios de los motivos más comunes por los que podrían verse en apuros:
Válvula EGR

La válvula EGR se encarga de reducir las emisiones contaminantes a través de la recirculación de los gases del escape. Sin embargo, dicha válvula puede agarrotarse y obstruir algunos conductos, siendo una de las razones por las que se rompe un motor diésel que más dolores de cabeza dan.
Bombas de alta presión

El principal fallo de las bombas de alta presión radica en la falta de lubricación. Eso sí, la falta de mantenimiento, el mal estado del aceite o alguna fuga, por pequeña que sea, también pueden influir negativamente en el funcionamiento de este componente.
Filtro de partículas

El filtro de partículas es uno de los componentes que más se averían en los motores diésel. Se encarga de retener las partículas contaminantes de estas mecánicas y de quemarlas. Sin embargo, su problema más común es el de no llegar a completar su funcionamiento de manera correcta, principalmente por conducir dentro de la ciudad, en donde no llega a alcanzar su temperatura óptima de trabajo.
Inyectores

El principal problema que suele provocar un fallo en los inyectores es la mala calidad del combustible con el que trabajan. Este puede provocar la obstrucción de los mismos y/o su desgaste prematuro. El coste de la reparación es muy dispar y pueden ser desde unos pocos cientos de euros... hasta sumar algún cero más.
Turbo

El turbo se ha convertido en un dolor de cabeza en relación a las principales averías de los coches diésel. Lo más importante de todo es respetar los tiempos de calentamiento y enfriamiento del motor, y si tiene algún problema puedes detectarlo si el escape emite humo azul, o igualmente si el motor consume demasiado aceite.
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Sistema AdBlue

El hecho de que las leyes anti contaminación hayan obligado a instalar complejos sistemas de reducción de emisiones como el de AdBlue puede ser una fuente de problemas. No en vano, está compuesto por varios componentes, como un aforador para el depósito, el propio depósito, un inyector, un catalizador, una unidad de control y todo el cableado del sistema.
Oxidación del aceite

En los vehículos diésel que pasan un largo período de tiempo parados puede llegar a darse esta situación. De esta manera, aunque el aceite no esté sucio, conviene sustituirlo después de una larga temporada sin utilizar el vehículo ya que pueden aparecer, por ejemplo, burbujas que eviten una correcta lubricación.
Mezcla de combustible

La mezcla de combustible y aire en la cámara de combustión debe ser la correcta. Si hay demasiado del primero nos encontramos con una mezcla rica, que puede derivar un mayor consumo de combustible. Si el aire es lo que predomina, la mezcla será pobre y podría detectarse el sobrecalentamiento del motor y/o la falta de potencia.
Centralita electrónica

El hecho de que los vehículos cuenten cada vez con más electrónica y tecnología hace que la centralita tenga que controlar un número creciente de sistemas. Esto, por estadística, supone que hay más posibilidades de que falle en la gestión de alguna de sus tareas. Un fallo que no suele salir barato.






