¿Qué es el motor rotativo? Características del motor Wankel

Motor rotativo

Motores hay muchos: el línea, bóxer, en V, en W… pero hay uno que quizá destaque por tratarse de uno de los más peculiares: el motor rotativo, también conocido como tipo Wankel. Diversos fabricantes lo han utilizado a lo largo de su historia, pero solo hay uno que lo hiciera suyo y partícipe de su éxito, Mazda.

En 2017 se han cumplido 50 años desde el debut de este propulsor en la compañía y, mientras que esperamos que el próximo en utilizarlo sea el anticipado, hipotético y todavía en el aire Mazda RX-9, vamos a hacer un repaso a sus características.

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La principal diferencia del motor rotativo respecto al resto es que cuenta con un rotor en la parte central que está constantemente en funcionando, por lo que en ningún momento se para el proceso. De forma triangular, forma tres cámaras estancas, cada una realizando una parte del procedimiento: admisión del combustible, compresión y combustión; y escape de los gases.

Como cada una de las “puntas” del rotor está constantemente rozando con las paredes del motor, se hace todavía más necesaria una lubricación perfecta, a lo que suma además que el bloque queme aceite en cada combustión, por lo que lo consume de un modo similar a lo que haría un motor de dos tiempos.

Mazda RX-8 Motor rotativo

Evitar una rozadura excesiva en la cara interna del propulsor es capital para su funcionamiento, de hecho, da tantos problemas que hasta tiene el nombre de “zarpazos del diablo”. En Mazda consiguieron eliminar este problema del motor Wankel, gracias entre otros a Kenichi Yamamoto, fabricando las juntas en una aleación de grafito y aluminio.

Es obvio que es bastante peculiar, pero, ¿por qué trae tanta cola el motor rotativo? Porque tiene ventajas muy buenas… pero también contras bastante importantes.

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Empezaremos por lo bueno. Por su forma, es más compacto que otros bloques, además, está formado por menos piezas móviles por lo que a) es más fiable y b) es más ligero. Su funcionamiento tiene como ventaja que se producen muy pocas inercias, las vibraciones son mínimas gracias a los contrapesos y la entrega de potencia es más suave.

Ahora bien, también tiene cosas malas. Consumen más que motores equivalentes, necesitan una lubricación perfecta para evitar daños, no pueden utilizar freno motor como tal y, al estar menos extendidos que otras tipologías, son más caros de mantener.

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