Si echamos un vistazo a las cifras de matriculaciones, el Toyota C-HR Hybrid de nuestra prueba en vídeo es el cuarto vehículo más vendido en España en lo que va de año, con 19.663 entregas. Dentro de la marca, sólo lo supera el Toyota Corolla (que también probamos).
Este SUV híbrido de Toyota mide 4,36 metros de largo, 1,83 metros de ancho y 1,56 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,64 metros. Por tanto, queda a medio camino entre el segmento B-SUV y el C-SUV.
Como ya ocurrió con la primera generación, la estética del coche japonés híbrido resulta realmente llamativa, con un aspecto casi de todocamino coupé. En el interior nos encontramos un salpicadero convencional, con una pantalla táctil flotante que puede ser de 8 pulgadas o de 12,3 pulgadas con el sistema multimedia más completo, Toyota Smart Connect+ (de serie lleva el Toyota Smart Connect).
La habitabilidad no es el punto fuerte de este modelo. No es que sea un interior pequeño, pero el espacio disponible es menor que en el resto de alternativas. En este punto, Toyota ha priorizado el diseño sobre la practicidad. El maletero tiene una capacidad de 388 litros.
El Toyota C-HR está disponible en dos versiones híbridas: el H140 de nuestra prueba, que produce 140 CV, y el H200, que entrega 197 CV y tiene tracción total AWD-i.
El equipamiento de serie del C-HR incluye elementos como climatizador bizona, acceso sin llave, cámara de visión trasera, programador de velocidad activo, sistema de reconocimiento de señales de tráfico y el aviso de salida y mantenimiento en el carril, entre otros.
A esto hay que añadir el paquete Toyota Safety Sense, que engloba un conjunto de asistencias a la conducción, como la frenada de emergencia, motos, ciclistas y peatones, el asistente anticolisión en giros y cruces o el control de aceleración involuntaria a baja velocidad.