BYD sabe lo que hace. Como bien dijo Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, el segmento B en Europa es uno de los más importantes del mercado. Por ese motivo llegan con un utilitario, pero con algo que ninguno de sus oponentes tiene: hibridación enchufable. Se trata del BYD Dolphin G DM-i, que es el de esta prueba en vídeo.
Gracias a su depósito de gasolina y a su autonomía eléctrica, que puede ser de 40 o de 105 km, dependiendo de si se trata de la Blade Battery de 7,42 kWh o de 18,3 kWh, la autonomía total puede ser de 1.020 o de 1.040 km. Olvídate de la range anxiety y de las esperas para cargar en un viaje.
Por fuera presenta un diseño un poco más novedoso y, desde mi punto de vista, más acertado y europeizado. Lo que sí se ha adaptado al gusto de los conductores del Viejo Continente es la suspensión, que no es tan blanda como otros de los coches de BYD.
Por dentro sí es parecido al resto de hermanos de gama con botones físicos, de buen tacto, para algunas funciones (también en el volante), muchos huecos portaobjetos y una buena calidad tanto percibida como al tacto para tratarse de un coche del segmento B.
Pero si hablamos de hueco, el que sorprende, y más para su tamaño y ser un PHEV, es el de carga: su maletero cubica 425 litrazos, de los que 45 pertenecen al espacio que hay bajo el piso.
El nuevo Dolphin G DM-i puede tener dos potencias, 175 o 212 CV, gracias a un motor de gasolina de 1,5 litros y 4 cilindros de 95 CV y dos bloques eléctricos, pero solo uno impulsa el vehículo, el de 163 CV.
Precio del BYD Dolphin G DM-i
El BYD Dolphin G DM-i cuesta 25.200 euros, pero con campañas y Plan Auto+ se queda en 21.500, cifra que si añades financiación baja a 18.700 euros.
Y ojo al equipamiento de serie, porque desde el de acceso trae llantas de aleación de 16", pantalla táctil de 10,1", cuadro instrumentos digital de 8,8", Apple CarPlay y Android Auto, asistente por voz, control remoto de climatizador y sensor de lluvias y luces, entre otros muchos elementos.