Hoy los SUV lo inundan todo y por eso ver y probar un coche como el que te presento hoy es algo que se convierte en especial, muy especial. En esta prueba del Citroën 2CV Sahara te voy a contar algunos de los secretos de un coche que pareció adelantarse en el tiempo pero con un concepto tan loco y especial que incluso hoy sigue llamando poderosamente la atención.

prueba del Citroën 2CV Sahara

Dos motores en un mismo coche. Hoy, con la irrupción masiva de los coches eléctricos, es algo relativamente normal, pero a comienzos de los años 60 era algo único e innovador. También es muy interesante como este Citroën, creado y concebido como una mera herramienta de trabajo, con el paso de los años se ha convertido en un objetivo exclusivo y casi de culto. El mundo da muchas vueltas y esta es quizás una de las más rocambolescas.

Prueba del Citroën 2CV Sahara

¿Cómo empieza este proyecto tan loco? Tras la Segunda Guerra Mundial el concepto de todoterreno empezó a ganar adeptos. Un coche para poder sobrevivir más allá del asfalto, principalmente en tareas relacionadas con el campo. Pero ojo porque el Citroën 2CV original ya tenía parte de esta identidad: un coche versátil, barato y apto para todo.

20 curiosidades del Citroën 2CV

Y es que el Citroën 2CV fue el coche con el que la marca del doble Chevron quería popularizar el coche en Francia, de la misma manera que el Volkswagen Escarabajo o el Fiat 500 harían lo propio en Alemania e Italia respectivamente. En 1948 se presentó como el coche para la Francia rural y debido a su bajo peso, sus buenos ángulos de ataque y salida y a sus neumáticos con una anchura más similar al de una bicicleta que al de un coche actual, era un vehículo que se movía genial por los maltrechos caminos de la Francia de posguerra.

¿Cómo nace el 2CV Sahara?

El 2CV tuvo unos inicios complicados. Europa estaba sumida todavía en una época económica muy dura, pero poco a poco fue evolucionando y mejorando. Se presentaron nuevas versiones, como aquellas pensadas para trabajar, y las mecánicas se actualizaron para conseguir mejores prestaciones: en 1954 se presentó la primera evolución del motor, con 425 centímetros cúbicos y 12 CV de potencia.

Pero no fue hasta 1958 cuando hizo acto de presencia la versión más sorprendente del 2CV: el Sahara. La idea era sencilla: crear una versión con tracción integral para mejorar las capacidades dinámicas del coche en cualquier terreno. Sin embargo, el método utilizado para que el coche dispusiese de tracción integral hoy nos suena a fantasía. Ni embragues ni diferenciales ni nada parecido. Dos motores, uno para cada eje.

Citroën 2CV Sahara bimotor

La solución escogida fue equipar un segundo motor colocado en el maletero. Para ello el 2CV sufrió algunos cambios que se podían admirar a nivel estético, como por ejemplo el ventilador instalado en la parte trasera. Estéticamente los cambios no eran notables, por ejemplo en cuanto a altura, pero sí podía contar con neumáticos más grandes para poder ir más tranquilo por el campo.

Prueba del Citroen 2CV Sahara

La rueda de repuesto sobre el capó o los tanques del depósito de combustible bajo los asientos son detalles de esos que te hacen explotar la cabeza. Al menos tal y como hoy entendemos el automóvil. Además, el conductor podía escoger qué motor entraba en acción, por lo que es un coche que podía moverse con tracción delantera, trasera o integral. ¡Qué pasada!

Prueba Citroën 2CV Sahara. ¡Todo un mito!

Confieso que nunca había visto uno de cerca y en un primer vistazo hay que decir que se ve un coche especial. La unidad que voy a probar cuenta además con el deseado techo de lona retráctil y se ha restaurado para que luzca sensacional. Es sin duda un coche especial y por eso en el mercado de ocasión hay auténtica locura por él: se han llegado a pagar más de 100.000 euros por un ejemplar en estado de colección.

interior del Citroën 2CV Sahara

Los primeros sentimientos son similares a los de cualquier 2CV. Un coche espartano y rudo, pensado para sobrevivir más que para cualquier otra pretensión relacionada con el lujo o el confort. Me alucinan los asientos, con esa estructura metálica que esconde el depósito en su parte inferior. ¡Menuda bomba de relojería llevar ahí el depósito de combustible! Me digo por dentro.

Arranco y el sonido te lleva a otra época. Decido que ambos motores trabajen al unísono. Voy a disfrutar de él durante poco tiempo, por lo que quiero conocer todo su potencial. El coche se mueve como un coche humilde y servicial. Tranquilo y a una velocidad de otro tiempo. Los 24 CV combinados (12 CV por cada motor) permiten al coche un movimiento sin prisa pero sin pausa.

¡Imparable e indestructible!

La idea de este coche era ser imparable en casi cualquier terreno, siguiendo la esencia de lo vivido en la Segunda Guerra Mundial. Hay varias cosas que me gustan. Por ejemplo el peso: 735 kilos. Es cierto que era notablemente más pesado que sus hermanos de gama, pero hay que decir que esos 24 CV mueven al conjunto sobradamente. ¡Incluso supera los 100 km/h! Yo no me atreví a superar los 60…

Prueba del Citroën 2CV Sahara

La prueba empieza y acaba por caminos de tierra, pero ojo porque este 2CV Sahara no tiene problemas en abandonar el camino e ir ‘monte a través’. Sus dimensiones compactas, sus neumáticos de bicicleta y su capacidad de tracción hacen que pueda circular por prácticamente cualquier terreno. ¿Con nieve? Apostaría un brazo a que puede superar a la inmensa mayoría de SUV modernos de lujo.

Y es que el Sahara en su momento sorprendió al mundo por su notable capacidad de tracción, pudiendo superar rampas con inclinaciones brutales de incluso el 40%. Se comenta que la idea original del 2CV Sahara surgió en la zona de Las Landas, próxima al País Vasco y conocida por sus dunas y zonas arenosas. Allí el 2CV Sahara se movía como pez en el agua.

Un coche que se quedó en anécdota

Sobre el papel era un coche muy interesante pero en aquellos tiempos la gente era más sensata que ahora. ¿Para qué querían un coche con dos motores y tracción integral si pocas veces tenían que salir del asfalto? Un 2CV normal, en caminos de tierra, ya iba sobrado con su tracción delantera y su peso pluma. Incluso en zonas de montaña y con subidas pronunciadas.

Prueba del Citroën 2CV Sahara

Finalmente, se fabricaron 694 ejemplares de un coche que ha llegado hasta nuestros días convertido en mito. Llama la atención que uno de los principales pedidos de este coche llegó desde nuestro país, concretamente un pedido de 85 Citroën 2CV Sahara para la Guardia Civil, que vio en este pequeño coche el instrumento ideal para patrullar en las zonas de España con un clima más extremo y complicado. ¡Un coche que tenía los límites muy altos!

La historia del Citroën 2CV: el coche del pueblo francés

Y es por esa funcionalidad, por ese concepto tan único y diferente y por el magnetismo que ha conseguido el 2CV con el paso del tiempo, que esta versión Sahara se haya convertido en un objeto de deseo para los coleccionistas de Citroën y de los todoterrenos clásicos. Un coche único en su especie y con un aura totalmente especial. Ahora bien, más de 100.000 euros me parece una auténtica locura, ¿no crees?

Prueba del Citroën 2CV Sahara

Ficha técnica Citroën 2CV Sahara (1960)
Motor Cilindrada 425 cc
Cilindros 2 opuestos
Potencia máxima 24 CV (2 x 12 CV)
Par máximo 52 Nm (2 x 26 Nm)
Alimentación Tipo Atmosférico
carburador Solex F 26 CBIN (1 por motor)
Transmisión Caja de Cambios Manual, 4 velocidades
Tracción Delantera, Trasera o Integral
Suspensión Delantera Independiente por rueda tirada
Muelle helicoidal
Amortiguadores hidráulicos
Trasera Independiente por rueda tirada
Muelle helicoidal
Amortiguadores hidráulicos
Frenos Delanteros Tambor
Traseros Tambor
Dimensiones Longitud 3.780 mm
Anchura 1.460 mm
Altura 1.540 mm
Distancia entre ejes 2.405 mm
Maletero Volumen N.D.
Peso Peso 735 kg
Prestaciones Velocidad máxima 105 km/h
Aceleración 0-100 Km/h n.d.
Consumo Combinado n.d.
Velocidad baja n.d.
Velocidad media n.d.
Velocidad alta n.d.
Velocidad muy alta n.d.
Producción Unidades / Años 694 / 1960-1966
Precio Precio oficial 110.000 pesetas (602,97 euros)

Fotos: Raúl Salinas y Tom Gidden (RM Sotheby’s)

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