Cuando nos acostumbramos a un coche hasta familiarizarnos con él, no somos conscientes del trabajo que se realizó los años anteriores a su lanzamiento, las diferentes propuestas de diseño, opciones mecánicas, ajustes de chasis y un larguísimo etcétera. Quizá, lo que fue pudo no haber sido. El asunto cobra más relevancia cuando se trata de uno de los superdeportivos más legendarios de la historia. La marca italiana ha publicado una serie de bocetos con los prototipos de lo que podía haber sido el Ferrari F40.

El Ferrari F40 (prueba) se lanzó al mercado en 1987 para celebrar el 40º aniversario de la marca, de ahí su denominación. Fue un coche homologado para carretera, pero con especificaciones cercanas a un coche de competición. Nacido del linaje del Ferrari GTO Evoluzione, presume de algunas características únicas como el ala fija, mostrando su sentido de la continuidad. Ahora, podemos ver los diseños que se barajaron para el mito de Maranello.

prototipo del Ferrari F40
Como puedes ver, en el prototipo inicial, en lugar de tres tubos de escape en el centro, equipaba dos a cada lado.

Los prototipos del Ferrari F40, el mito de Maranello

líneas elegantes y claras culminan en una obra maestra del diseño. Su carrocería se asienta sobre un chasis alargado que da cabida a una mayor anchura de vías y a un morro más aerodinámico. Adoptando el principio de Ferrari del chasis tubular de acero, el F40 fue pionero en el uso de materiales compuestos para los paneles de su carrocería, reduciendo la complejidad y garantizando al mismo tiempo la accesibilidad a todos los componentes mecánicos.

El diseño fue obra de Leonardo Fioravanti, que en ese momento trabajaba para Pininfarina, mientras que el desarrollo técnico corrió a cargo de Nicola Materazzi. Por dentro era espartano. Carecía de guarnecidos, tenía ventanillas correderas de plexiglás, aunque luego se sustituyeron por otras convencionales, a petición de los clientes, los tiradores de las puertas eran una cuerda y no había equipo de sonido.

PRUEBA: Ferrari LaFerrari

La música la ponía el otor V8 biturbo de 3.9 litros colocado atrás, basado en el bloque del 288 GTO. Tenía cuatro válvulas por cilindro y gran parte de la puesta a punto se hizo en los prototipos del mencionado 288 Evoluzione. Entregaba 478 CV que le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 4 segundos y alcanzar los 324 km/h. El coche exigía mucho al conductor, ya que carecía de ABS y servofreno, no existía sincronización en las marchas, ni había ningún tipo de ayuda electrónica.

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