Las calles están repletas de objetos que son susceptibles de ser robados por los amigos de lo ajeno. Hay algunos que son muy habituales, como es el robo de cobre, pero hay ocasiones en las que los ladrones van un paso más allá y ponen su punto de mira en elementos que, directamente pueden causar accidentes, como es el caso de las tapas de alcantarillas.

La sustracción de éstas se ha puesto de moda últimamente, aunque es una práctica que lleva llevándose a cabo de manera regular desde hace mucho tiempo.

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Se trata de algo que obviamente es peligroso, ya sea en la acera, donde un peatón despistado puede caer, o en la calzada, donde usuarios que vayan en bicicleta o moto pueden sufrir accidentes muy graves, mientras que en vehículos de cuatro ruedas en destrozo que pueden experimentar ya sean ruedas, llantas o directamente ejes es bastante importante.

El pasado mes de junio se detectó un repunte de robos de tapas de alcantarillas en Zaragoza, lo que llevó a abrir una investigación y a encontrar, por parte de unos agentes de la policía local, en una furgoneta nada menos que 15 tapas y rejillas de alcantarillado.

El objetivo de este tipo de robos es el de vender luego las tapas a chatarreros, buscando sacar beneficio dado que están hechas de hierro fundido. Sin embargo, no es un negocio muy lucrativo, pues el material se vende a entre 15 y 20 céntimos el kilo, por lo que incluso en unidades que sean más grandes y pesadas, el dinero que se puede sacar no llega ni a los 5 euros (tendría que pesar aproximadamente 30 kilos para alcanzar tal cuantía).

Esto contrasta, sin embargo, con el precio al que se compran estas tapas en el mercado, que puede ser de hasta 50 euros en función del tamaño.

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