No es ningún secreto que muchas compañías que fabrican automóviles incluyen otros tipos de actividades comerciales más allá de fabricar y comercializar coches. Hyundai, por ejemplo, construye barcos mercantes, mientras que Mitsubishi tiene una división de tecnología que se encarga, entre otras cosas, de desarrollar aparatos de aire acondicionado para hogares, centros industriales y comercios.
La otra actividad en la que se centra Rolls-Royce es mucho más conocida. De hecho, representa una parte muy importante en su extensa historia, ya que la compañía británica es famosa por sus motores para aviones, tanto de combate como comerciales, incluyendo el poderoso Olympus 593 del Concorde. Sin embargo, la división Power Systems de Rolls-Royce Holdings, una empresa independiente de la matriz (Rolls-Royce), que también pertenece al BMW Group, no solo fabrica motores para aviones, también los destina a un uso militar.
Así es el nuevo motor V10 híbrido que ha creado Rolls-Royce Power Systems

De hecho, su último proyecto, un motor V10 híbrido, está destinado precisamente a impulsar carros de combate blindados. Se trata de la serie 199 de Rolls-Royce Power Systems, una serie que ya incluye unidades con seis y ocho cilindros, y que es la familia de motores para vehículos militares más vendida de su clase. Ahora añade un bloque de diez cilindros que eleva el rendimiento a nuevos niveles y se dio a conocer en forma conceptual en un evento específico.
El motor V10 funciona con diésel y puede complementarse con unidades hidráulicas, compresores de aire y generadores de energía. Actualmente está diseñado para producir 1.100 kW (1.495 CV) de potencia, pero el jefe de desarrollo de motores y sistemas militares de la compañía británica, Christian Wolf, ya ha confirmado que Rolls-Royce Power Systems está trabajando en una versión con 1.200 kW (1.630 CV).
Daimler Ferret Scout (1952-1971): el vehículo militar blindado con motor Rolls-Royce
Estas cifras de potencia tan elevadas, al nivel de todopoderoso Bugatti Chiron (prueba), no serían posibles en un motor diésel sin recurrir a la tecnología híbrida. Por eso, Rolls-Royce ha combinado su nuevo V10 con un motor eléctrico alimentado por batería, una solución que mejora las prestaciones al mismo tiempo que ayuda a ocultar mejor los vehículos militares ante el enemigo.
Las baterías se pueden cargar utilizando el motor diésel como generador. Luego, la energía acumulada permite alimentar los sistemas eléctricos del vehículo sin generar ruido ni huella térmica, lo que dificulta ser detectados. A esto hay que sumar que también ayuda a aumentar la aceleración y a hacer más estable la conducción a alta velocidad.
Quedan aún algunos detalles por conocer del motor V10 híbrido de Rolls-Royce, como la cilindrada, pero este propulsor está cada vez más cerca de llegar a producción y seguro que mejora considerablemente las prestaciones de los vehículos militares que acabe impulsando.









