Desde hace unos años a esta parte, los coches han experimentado una evolución tecnológica considerable. Uno de los avances más importantes es el del coche conectado, que permite recibir información, así como mandarla, supuestamente con la idea de que las carreteras sean más seguras (avisos de accidentes, del tiempo, llamadas de emergencia, etc.).

Sin embargo, parece que esta tecnología también se está utilizando para recoger información sobre cuál es tu estilo de conducción, datos que luego las marcas “chivan” a las aseguradoras, algo que incluye directamente en cuánto te cuesta la póliza del seguro.

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Así lo recoge el New York Times, quien ha tenido acceso a un antiguo trabajador de General Motors, quien les puso sobre aviso de que aplicaciones como el OnStar Smart Driver, que se publicita como un “entrenador” para ayudar a mejorar los hábitos de conducción, lo que hace en realidad es recopilar información sobre como conducen los clientes, para luego vendérselos a las aseguradoras, que los utilizan para calcular cuánto han de cobrar a sus asegurados.

Marcas informan aseguradoras

Al parecer, se trata de un negocio lucrativo para la compañía, puesto que los ingresos anuales del programa son “de unos pocos millones de dólares”.

Ahora bien, los usuarios no saben que se están utilizando sus datos para esto, aunque luego se encuentran con las consecuencias y en ocasiones han de afrontar problemas.

Es el caso del dueño de un Cadillac, que vive en Florida y que fue contactado por el medio. Según cuenta, intentó asegurar su vehículo en siete aseguradoras y en todas le dijeron que no lo harían. Al tiempo le dijeron que el motivo era que su vehículo había registrado demasiados frenazos fuertes, así como aceleraciones y algún que otro exceso de velocidad.

El damnificado declaraba que “no conozco la definición de frenazo brusco, la cabeza de mi pasajero no se golpea contra el salpicadero. Lo mismo ocurre con la aceleración. No estoy despegando. No estoy seguro de cómo el coche define eso. No siento que esté conduciendo de forma agresiva o peligrosa”.

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Pero lo más preocupante es que señala que el ni siquiera sabía que el sistema OnStar Smart Driver existiese, que no lo había visto en la app de MyCadillac y que no tenía evidencias de haber dado su permiso cuando compró el coche en el concesionario.

El NY Times contactó con GM, que admitió compartir datos relativos a la aceleración, frenadas y a la circulación por encima de ciertas velocidades; pero que es algo a lo que los clientes acceden cuando firman el acuerdo de usuario. Hay muchas otras marcas de automóviles que hacen lo mismo (Acura, Honda, Kia, Misubishi o Hyundai), algunas de las cuáles piden un consentimiento explícito y otras no, pues lo integran en los términos y condiciones de uso, que nadie se lee.

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