Tom Brady acaba de ganar su séptima Super Bowl, gracias a la victoria de la pasada noche de sus Tampa Bay Bucaneers ante los Kansas City Chiefs de un Patrick Mahomes que poco o nada pudo hacer. Pero el quarterback no solo destaca por los anillos que adornan sus manos, también tiene un gusto excelso por los automóviles. La increíble colección de coches de Tom Brady así lo demuestra.
Aston Martin Vanquish S Volante

Es el modelo más peculiar de la colección de Brady, ya que el jugador firmó como imagen de marca de Aston Martin, lo que con el tiempo derivó en la creación de un Vanquish S Volante de edición limitada, de 12 unidades. Está acabado en color Ultramarine Black, luce el logo TB12, las placas de la puertas tienen la firma del quarterback y las levas del volante están forradas en cuero California Poppy. Su motor es el habitual, un 6.0 V12 atmosférico de 580 CV.
Audi S8

La historia con la berlina de Audi es peculiar, ya que Tom Brady tuvo un accidente en 2010 con el vehículo, algo ante lo que la marca de los cuatro aros, en ve de arreglárselo, directamente le dio una nueva unidad. La variante de aquella época montaba un motor 5.2 V10 de 450 CV, suficiente como para lanzarse de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos, además de para alcanzar con celeridad los 250 km/h de velocidad punta limitada electrónicamente.
Audi R8

Del fabricante alemán también llegó a poseer un Audi R8 de primera generación, pero no sabemos con seguridad de qué versión se grataba. Eso abre la posibilidad que fuera el de acceso, con un motor 4.2 FSI V8 de 430 CV de potencia o (seguramente) el tope de gama, que contaba con un bloque 5.2 FSI V10 de 525 CV.
Bugatti Veyron Super Sport

El modelo más caro que ha pasado por las manos de Tom Brady, así como el más potente: el predecesor del Bugatti Chiron confiaba en un motor W16 8.0 de 1.200 CV alcanzar una velocidad punta de 415 km/h.
Range Rover

No sabemos si fue suyo en propiedad con seguridad, pero aparentemente se vio al QB junto a su mujer, Giselle Bundchen en uno por las calles de Nueva York. Fue en 2014, fecha en la que la gama del modelo incluía versiones diésel de 258 y 340 CV, una gasolina de 510 CV e incluso una variante híbrida.
Rolls-Royce Ghost

Tampoco falta en la colección de coches de Tom Brady un Rolls-Royce. El Ghost le costó casi 400.000 euros, precio que se justifica por la calidad artesanal de sus acabados, los numerosos extras de los que dispone y por el motor 6.6 W12 que oculta bajo el capó y que desarrolla 563 CV.






