El Grupo Volkswagen ha expuesto sus planes para los próximos años durante la Junta General Extraordinaria de 2022. Durante su discurso, el nuevo Presidente del Consejo de Dirección de grupo, Oliver Blume, en sustitución de Herbert Diess, hizo referencia a una de las estrategias que llevará a cabo la compañía alemana, en concreto, la referida a la implantación de “lenguajes de diseño claros” que distinguirán mejor las diferentes marcas del grupo.

Otro de los puntos que tocó Blume fue la llamada “ofensiva de calidad”, referida a mejorar el nivel de calidad de los interiores, después de las críticas recibidas en modelos como el nuevo Volkswagen Golf y el Volkswagen ID.3. En este sentido, la compañía ya ha anunciado la eliminación de las teclas táctiles en el volante.

Grupo Volkswagen expone sus planes para los próximos años

¿Y qué pasará con el futuro del Golf? Oliver Blume afirmó que el modelo más icónico de la marca seguirá vivo en la era eléctrica, junto con el Volkswagen Tiguan, y aseguró que Volkswagen está “examinando cómo puede llevar iconos como el Golf o el Tiguan al futuro eléctrico”.

Sobre el futuro del Golf, Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, declaró hace un mes a Die Welt que habrá una novena generación e insinuó que será un modelo eléctrico situado por debajo del ID.3. Podría llamarse «ID. Golf» y se situaría por encima del próximo utilitario ID.2. El máximo responsable de la marca también aseguró que el nombre GTI, un emblema de la marca alemana, también continuará en la era eléctrica.

Lavado de cara del Golf 8 y futuro incierto para el Polo

Grupo Volkswagen planes futuro

Por otro lado, en la Junta General Extraordinaria, el Grupo Volkswagen confirmó que el actual Golf recibirá un lavado de cara en 2023, el mismo año en que se espera que conozcamos la nueva generación del Tiguan, la cual se prevé que sea la última con motor de combustión. Recordemos que Volkswagen se ha comprometido a fabricar únicamente coches eléctricos a partir de 2033.

En cambio, el futuro del Volkswagen Polo no parece tan claro. Thomas Schäfer declaró recientemente que la próxima normativa Euro 7, unida a los sistemas de seguridad y ayudas ADAS obligatorios en la Unión Europea, encarecerá demasiado los coches del segmento B. Se calcula que ese aumento sería de unos 5.000 euros, lo que sería inviable.

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