A estas alturas nadie se sorprenderá de las excentricidades del hombre del pelo naranja que habita en la Casa Blanca. Desde que comenzó su mandato a principios del año pasado, casi no hay día que el presidente de Estados Unidos no suelte alguna perla. Esta vez ha sido hacia los propietarios de vehículos a baterías. Donald Trump ha afirmado que los conductores de coches eléctricos están locos, literalmente.

Durante un discurso la semana pasada en el Red Rock Resort, en Las Vegas, Trump convirtió el conocido problema de la ansiedad por la autonomía en una auténtica pesadilla. Afirmó haber "acabado con la obligatoriedad de los vehículos eléctricos", antes de sugerir que la política anterior habría exigido que todos condujeran un vehículo eléctrico "en muy poco tiempo".

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Continuó diciendo que los conductores de vehículos eléctricos empiezan a preocuparse por dónde cargar cuando su batería aún está a tres cuartas partes de su capacidad, calificándolos de "locos". Son declaraciones reales que pronunció en voz alta.

Detrás de estas declaraciones de Donald Trump hay una cuestión que no se debe menospreciar. La infraestructura de carga pública aún necesita mejoras, especialmente fuera de las grandes áreas metropolitanas y en algunas zonas de la extensa red de carreteras rurales de Estados Unidos. La experiencia de tener un vehículo eléctrico es muy diferente para quien no dispone de un cargador en casa donde enchufarlo por las noches y los viajes de larga distancia requieren más planificación que llenar el depósito de gasolina.

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Pero de ahí a calificar eso como una enfermedad hay una distancia tan larga como la que va desde San Diego hasta Boston. Un conductor que ve un cargador a 143 kilómetros de su ruta podría tenerlo en cuenta al planificar el viaje, pero tener tres cuartas partes de la batería cargada no suele ser motivo de pánico en un vehículo eléctrico moderno. Para la mayoría de las personas que pueden cargar en casa, es algo en lo que apenas piensan a diario.

Por otro lado, la afirmación de que no había forma de cargar coches eléctricos tampoco se sostiene. La base de datos de puntos de recarga del Departamento de Energía muestra ahora más de 250.000 puntos de recarga públicos en todo el país. Esto no significa que la red sea perfecta, fiable o esté distribuida de manera uniforme, pero dista mucho de ser inexistente.

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