Aunque ahora parezca que la moda de los restomod va por vías eléctricas, siempre hay algún preparador dispuesto a meter en el siglo XXI a un clásico del pasado sin renunciar a la gasolina. Y, en ocasiones, el resultado es sencillamente tan bestial como el Dodge Charger CAPTIV obra de Ringbrothers.

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Su nacimiento hay que agradecérselo a Greg Murphy, conocida personalidad relacionada con el mundo del motor en Nueva Zelanda, que encargó a los hermanos el modelo y, suponemos, estará contento con el resultado.

Dodge Charger CAPTIV

El comienzo de la operación tuvo lugar en el país oceánico, donde se desmontaron ciertas piezas y arrancó la preparación. Después se mandó a Estados Unidos, donde se llevó a cabo el grueso del trabajo.

Lo primero fue poner a tono la carrocería, que más adelante se pintaría en un llamativo color amarillo, con una franja negra en la zaga, una zona del mismo tono en el capó y con numerosos elementos cromados en frontal y zaga. A nivel visual también caben destacar las llantas HRE con diseño de cinco radios.

Dodge Charger CAPTIV

El habitáculo también tiene un trabajo considerable, siendo el resultado final relativamente discreto, con la piel negra como protagonista y dejando el amarillo como tono de contraste para las costuras. Lo más relevante es el volante de fibra de carbono hecho a medida y que cuenta con detalles como el botón de la bocina impreso en 3D.

Pero la guinda es, sin duda, lo que esconde bajo el capó, el motor V8 sobrealimentado del Hellcat, que desarrolla 707 CV de potencia y 881 Nm de par, gestionados por una transmisión Tremec TR-6060.

Dodge Charger CAPTIV

Jim Ring, copropietario de Ringbrothers, ha declarado: “Este proyecto lleva años en desarrollo. Se inició a más de 8.000 millas (12.874 km) de donde se terminó y el trabajo se llevó a cabo a ambos lados del Pacífico. Greg y su equipo hicieron un trabajo fenomenal antes de que llegara aquí y fue un placer trabajar en una construcción tan asombrosa juntos”.

Su hermano, Mike, apunta que “esta es la segunda vez que este automóvil se fabrica en Estados Unidos, primero en Detroit en 1969 y ahora en Spring Green, Wisconsin, en 2021. No podríamos haber logrado esto sin la ayuda de nuestros socios en Motul, Holley, BASF, HRE Wheels, GFS y muchos más”.

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