Una cosa quedó bien clara en agosto de 1962, hace ahora 59 años. Sobre todo, para los jefes de Estado y de Gobierno del mundo entero. Y fue la siguiente: que, si van a atentar contra tu vida mientras vas en coche… mejor que ese coche sea un ‘Tiburón’. ¿Por qué? Pues por un evento que a punto estuvo de acabar en tragedia, pero que sirvió para cimentar aún más la fama de este hoy mítico modelo. Hablamos del día en que Citroën salvó la vida de Charles De Gaulle. Una de esas historias a menudo olvidadas del mundo del automóvil que vale la pena rescatar.

Por ponernos en situación, el Citroën DS 19 se había lanzado en 1955. Y fue un éxito instantáneo, gracias a su bello y aerodinámico diseño, y a su aura de lujo moderno, tan alejado de los clásicos Rolls-Royce. Esto lo convertía en un buen candidato para ser el coche del presidente francés. Pero hubo dos datos que pesaron más en su elección: por un lado, su motor de 1.9 litros, asociado a una innovadora transmisión hidráulica, que le proporcionaba hasta 84 CV. Lo que era mucho. Y, por otro, su famosa suspensión hidroneumática.

En este vídeo de la época puede verse perfectamente de lo que era capaz este avanzado sistema. La altura del coche se ajustaba automáticamente aunque perdiera una rueda por completo. Lo que permitía al conductor mantener el control en circunstancias que lo hubieran hecho imposible con cualquier otro modelo entonces en el mercado. Algo que, como los servicios secretos galos debían prever, se reveló enormemente útil en el momento más complicado.

Este llegó el 22 de agosto de 1962. Acababa de declararse la independencia de Argelia (que había sido colonia francesa durante más de un siglo), tras una sangrienta guerra de 8 años. Y, en este contexto, un grupo terrorista de extrema derecha llamado Organización del Ejército Secreto (OAS, por sus siglas en francés), que hasta entonces operaba en el país africano, se propuso asesinar al presidente de la República, el general Charles De Gaulle. Según aseguraban, este había traicionado a la patria al dejar que los separatistas la rompieran.

Dia Citroen salvo vida Charles De Gaulle DS 2

De forma que organizaron varios atentados contra su vida. El más famoso de los cuales tuvo lugar ese día en Clamart, a las afueras de París, donde se apostaron 12 terroristas. Al paso del convoy presidencial, abrieron fuego contra el Citroën DS 19 en el que el político y su mujer se dirigían al aeropuerto de Orly.

Un héroe con cuatro ruedas (pinchadas)

Nada menos que 140 balas impactaron contra él. Una lluvia de proyectiles que destrozó la luneta trasera y pinchó los cuatro neumáticos. Pero (casi milagrosamente) ni De Gaulle ni la primera dama sufrieron heridas, ni tampoco el chófer. Desde luego, parte de la explicación reside en la tecnología de blindaje, que ya entonces funcionaba razonablemente bien. Aunque otra parte igual de importante tiene que ver con el propio DS.

El día que Pablo Picasso pintó sobre la carrocería de un DS19

La caravana presidencial viajaba a unos 115 km/h, una alta velocidad que la convertía en un blanco difícil de alcanzar para los francotiradores. Y, sobre todo, la suspensión hidroneumática se reveló fundamental, permitiendo que el chófer siguiera conduciendo hasta que pudo dejar al héroe de la II Guerra Mundial en un lugar seguro. Por cierto, si la historia te suena, quizá sea del libro ‘Chacal’, de Frederick Forsyth (o de la película de 1973), que dramatiza estos hechos.

Aquel día, aquel Citroën salvó la vida de Charles De Gaulle. Y dio a luz al chascarrillo de que, si van a atentar contra tu vida, más vale que lleves un DS. Aunque, claro está, la teoría tiene limitaciones. No parece, por ejemplo, que este coche hubiera aguantado mejor que el Dodge 3700 GT que llevaba Carrero Blanco. Por cierto, España fue donde acabaron muchos de los terroristas de extrema derecha de la OAS, acogidos por el régimen de Franco.

Dia Citroen salvo vida Charles De Gaulle Arco Triunfo

Eso sí, la historia no termina ahí. Si echamos hacia adelante 7 años, nos encontramos con que el grupo Fiat trata de comprar Citroën. Y, cuando la cosa va viento en popa, quizá recordando aquel incidente de 1962, De Gaulle frustra la operación con los italianos.

El gobierno francés decide entonces proteger sus intereses estratégicos, y favorece la venta de la compañía a Peugeot en 1975, con lo que se crea PSA. Aunque, andando el tiempo, ambas acabarían fusionándose con FCA para dar a luz, en 2019, a lo que después se llamaría Stellantis. La de vueltas que da la vida.

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