El 4 de agosto de 1928, cuando nadie imaginaba en Estados Unidos que un año después se desplomaría la bolsa de Nueva York, provocando la peor crisis económica de la historia hasta entonces, Walter Chrysler fundó De Soto, una marca de lujo que tomaba el hombre de un conquistador y explorador español del siglo XVI muy conocido al otro lado del Atlántico.
Esta marca estuvo integrada en el Grupo Chrysler y permaneció activa hasta 1960, produciendo más de dos millones de vehículos en todo ese periodo. Tenía un posicionamiento en el mercado entre Dodge, que representaba la alta gama, y Plymouth, una marca más económica. Sus rivales en aquel momento eran las Willys, Hudson, Studebaker y Pontiac, entre otras.
De Soto, la marca de lujo estadounidense con nombre de conquistador español

El primer coche de la marca estadounidense De Soto salió de la línea de producción en 1929 y llegó a vender unas 25.000 unidades. Más tarde, creó modelos legendarios, como el Custom S-10 de 1942 con faros escamoteables (como tuvo antes el Cord 810), el S-14 de 1949, precursor en incorporar un interruptor de arranque accionado por llave, y los Firesweep, Firedome, Fireflite y Adventurer de la década de los 50.
Pero lo más llamativo de los coches de De Soto es que todos lucían un logo en el frontal con la cara de un hombre, un conquistador español muy relevante en Estados Unidos y por eso Walter Chrysler decidió usarlo como imagen para su marca. Este conquistador se llamaba Hernando de Soto y García de Paredes, nacido en España en 1500, aunque se desconoce el lugar exacto. Algunos dicen que en la actual Badajoz, otros en Barcarrota y otros en Jerez de los Caballeros.
El conquistador de las tres Américas

En cualquier caso, Hernando de Soto nació apenas ocho años después de la llegada de Cristóbal Colón a las Indias, al Mundus Novus (posteriormente, llamado América, en honor a Américo Vespucio, otro explorador y cosmógrafo italiano, naturalizado castellano, quien descubrió que aquella tierra era, en realidad, un nuevo continente). Como muchos españoles en aquella época, De Soto probó suerte en una de las muchas expediciones que se hicieron hacia el Nuevo Mundo, en plena expansión del Imperio español.
En concreto, viajó en 1524 junto con Francisco Hernández de Córdoba, hasta descubrir la costa de lo que hoy es Nicaragua. Más tarde, participó en la conquista del Imperio inca (luego se crearía el Virreinato del Perú) y, en 1539, lideró la primera expedición europea en Norteamérica, motivo por el que se ganó el sobrenombre de conquistador de las tres Américas. Igualmente, fue el primer explorador en cruzar el río Misisipi. Precisamente en este río murió en 1542.
En la actualidad, muchos lugares en Estados Unidos, como ciudades, calles, parques y condados, así como instituciones llevan el nombre de Hernando de Soto.
Imagen destacada: Creative Commons - Greg Gjerdingen.









