Últimamente no hay muchos ejemplos de coches con motor bóxer a la venta. Sin embargo, este tipo de mecánica ha estado presente en diversos modelos a lo largo de la historia de la automoción. Modelos importantes que merecen ser recordados. Por eso hemos hecho una selección para refrescarte la memoria y que, quizá, descubras alguno nuevo que no conocías.
Subaru Impreza
¿Cómo hacer una lista de los coches con motor bóxer que merecen la pena ser recordados sin meter el primero al (prueba) Subaru Impreza? La más destacable fue la versión 22B, que vio la luz a finales de la década de los años '90 y que se caracteriza por ser difícil de llevar al límite. Contaba con un propulsor de 2,2 litros con 280 CV de potencia y una preparación específica.
Toyota Publica
Ahora bien, Subaru no fue pionera en el país del sol naciente en esto de los motores bóxer: fue Toyota. Sí, como lo oyes. Un lustro antes de que Subaru introdujese este tipo de mecánicas en sus modelos fue lanzado el Toyota Publica, un vehículo desconocido por el gran público que instalaba un propulsor de 0,7 litros con unos pírricos 35 CV de potencia.
Alfa Romeo 145
Alfa Romeo también fue partícipe de la inclusión de los bóxer en sus vehículos, y el 145 era un buen ejemplo de ello. Un compacto que supuso el final de una saga en beneficio de los Twin Spark, con los cilindros en línea, que llegaron a finales de los '90. Eso sí, la firma italiana estuvo más de dos décadas comercializando este tipo de mecánicas en diferentes modelos, como el Alfasud o el 33.
Porsche 911
La historia del Porsche 911 nos dice que, de todo este ranking, seguramente el deportivo alemán sea el más famoso de los coches con motor bóxer. Fue presentado a principios de los '60, aunque en un principio llegó como 901 (y no como 911). Ese modelo equipaba un propulsor de 2,0 litros con 130 CV de potencia. A día de hoy sigue manteniendo esta configuración mecánica.
Volkswagen Beetle
Y sí, el Porsche anterior es famoso, pero el (prueba) Volkswagen Beetle tampoco se le queda atrás. El coche del pueblo por antonomasia. También conocido como Escarabajo o Käfer, entre otros, y dependiendo del mercado, originariamente montaba motores bóxer de entre 1,1 y 1,6 litros de cilindrada. Se vendieron más de 21 millones y medio de ejemplares de su primera generación.
Ferrari Testarossa
Como suele ocurrir, Ferrari está en todo tipo de listas que merezcan un reconocimiento. En este caso hablamos del Testarossa, un deportivo con un motor bóxer muy especial. Hablamos de un bloque V12 de 5,0 litros con más de 450 CV de potencia, con el que era capaz de superar los 300 km/h de velocidad punta y de alcanzar los 100 km/h desde parado en menos de 5 segundos. Aun así, hay gente que lo considera bóxer... y otros que no, alegando que simplemente era plano. Lo dejamos a interpretación de cada uno.
Citroën 2CV
El 2CV también es uno de los mitos no solo de la historia de la automoción, sino también de Citroën en particular. Su peso era de tan solo unos 600 kg y fue un modelo extremadamente popular, con más de cinco millones de unidades fabricadas a lo largo de toda su vida comercial. Y es que su comercialización estuvo vigente durante más de cuatro décadas.
Chevrolet Corvair
Los Chevrolet no son tan conocidos en el viejo continente, pero el Corvair tenía una particularidad en forma de motor bóxer de seis cilindros. Una apariencia clásica en Norteamérica para la década de los '60 era su carta de presentación. Pero su imagen escondía un propulsor de 2,3 litros y 150 CV de potencia, que era bastante para su época.
Subaru Outback
El último en la lista de los coches con motor bóxer que merecen la pena ser recordados es el (prueba) Subaru Outback. La tercera generación de este modelo fue un pionero, pues incluyó el primer diésel de este tipo a finales de la década de los años 2000. Un bloque de 2,0 litros con 150 CV y 350 Nm de par motor máximo que también fue usado en otros modelos de la marca japonesa.