El diésel está de capa caída: las nuevas normas anticontaminación y una previsible subida del precio del carburante (antes o después) han prácticamente condenado a este combustible. Pero los motores diésel en competición demuestran que en tiempos pasados incluso fueron interesantes a la hora de ser no solo más eficientes en términos de consumo sino en cuanto a prestaciones. Auténticos bólidos capaces de machacar a cualquier motor de gasolina equivalente. Estos son los cinco coches de carreras con motor diésel que hicieron historia.
Audi R10 TDI

Sin duda, es protagonista entre los coches de carreras con motor diésel: hizo historia al ser el primer diésel en ganar las 24 horas de Le Mans. Más tarde rivalizó con el Peugeot 908 HDI, aunque el Audi R10 TDI siempre será el diésel más importante de competición, probablemente en la historia, viendo el futuro negro que le espera a este combustible. Bajo el capó hablamos de un bloque de aluminio con 12 cilindros en V formando un ángulo de 90 grados. 5,5 litros de cilindrada y dos turbocompresores Garrett con 659 CV y un tremendo par máximo de 1.100 Nm de par. Su bajo consumo comparado con sus rivales de gasolina le hizo ganar un tiempo muy ventajoso para conseguir la victoria.
Volkswagen Touareg Dakar

El motor R5 TDI de cinco cilindros que montaba el Touareg no pasará a la historia por ser el mejor motor, pero sí por participar en el Rally Dakar. Con algunas modificaciones esta bestia alcanzó los 310 CV y sobretodo una cifra de par descomunal, perfecta para dar saltos por las dunas con total confianza: 600 Nm. Por supuesto contaba con unas suspensiones completamente revisadas y una estructura general que poco tenía que ver con el Volkswagen Touareg diésel de calle.
Seat León TDI WTCC

Cuando Seat llegó al campeonato mundial de turismos com un León TDI muchos debieron pensar que se habían vuelto locos. Pero con él, la marca dominó la competición durante varios años, convirtiéndose es uno de los coches de competición más exitosos de su tiempo. Su afilada y aerodinámica carrocería se movía gracias a un motor TDI de dos litros convenientemente modificado para alcanzar los 280 CV: en aquel tiempo la presión de los turbos no estaba tan controlada y Seat se aprovechó de ello.
Iveco Powerstar Dakar

Los camiones del Dakar son de los pocos vehículos que mantienen el diésel como principal alimento. Son bestias absolutamente demenciales, como por ejemplo el Iveco Powerstar que utiliza Gerard De Rooy y su equipo Petronas, con un descomunal propulsor Cursor 13 con más de 1.000 CV gracias al toque mágico que le dan los chicos de FPT Industrial. Los camiones del Dakar son probablemente los vehículos de competición más aterradores del panorama, con una fuerza y una resistencia que resultan demoledoras.
Mazda6 Skyactiv-D Grand Am Series

Es raro ver coches de competición diésel, en general, pero todavía resulta más extraño cuando este ha sido desarrollado para una competición en los EEUU, donde el diésel prácticamente está recluido a un uso industrial. El Mazda6 Skyactiv-D que participó en las 24 Horas de Daytona dentro de la Clase GX en la categoría Grand Am Racing Series fue toda una novedad. Esta categoría se creó para que las marcas pudieran mostrar sus vehículos con pocas modificaciones, aunque no renuncia a la jaula de seguridad, el alerón o una suspensión más pegada al suelo. Especificaciones de competición: su motor 2.2 Skyactiv-D evolucionó hasta los 400 CV y 600 Nm de par, más acorde con las cifras de potencia propias de las competiciones americanas.









