Es normal que algunos coches se queden por el camino. Que no acaben saliendo nunca al mercado. Sin embargo, no menos cierto es que también existen casos en los que los ‘petrolheads’ nos quedamos con las ganas. Y ese es el caso del BMW 767iL Goldfisch’s V16, un prototipo muy bestia que acabó quedándose en el tintero de la firma de Múnich. No obstante, merece que lo recordemos por lo especial que era.

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BMW 767iL Goldfisch’s V16: un motor realmente grande

A pesar de que la imagen del BMW 767iL Goldfisch’s V16 sea muy curiosa, vamos a empezar analizando lo que de verdad importa, su motor. Se trata de un bloque en el que claramente las restricciones derivadas de la contaminación no estaban a la orden del día. Una época en la que cualquier fabricante podía dar vida a cualquier motor; no importaba lo grande que fuese.

Así las cosas, aunque los propulsores V12 sí que aparecían de manera tímida en las gamas de marcas como Mercedes o BMW, lo cierto es que los V16 no eran nada comunes. Al menos en firmas que no respondiesen al nombre de Bugatti, Cadillac o ese tipo de compañías. Eran motores muy especiales.

BMW 767iL Goldfisch’s V16 motor

Por eso sorprende tanto la mecánica de este Serie 7. Un bloque V16 de 6,6 litros de cilindrada y que está basado en el actual V12 que utilizan cada vez menos modelos de la marca de la hélice. De hecho, solo lo utiliza el M760i, además del Rolls-Royce Ghost, que pertenece al mismo grupo automovilístico.

También conocido como BMW Goldfish

El nombre en código de este motor, que no del coche, era del de Goldfisch -en alemán- o Goldfish -en inglés-. Aunque también se le conocía como ‘Secret Seven’, ya que el proyecto estaba basado en un BMW Serie 7. Y concretando un poco más, en un 750 iL de la generación E32. Un coche hecho para ser cómodo… pero también potente.

De hecho, este bloque producía algo más de 400 CV de potencia. Que aunque a día de hoy no suene a mucho, lo cierto es que resultaba difícil extraer más caballos de un propulsor sin los turbocompresores gemelos a los que nos tiene acostumbrados en la actualidad la marca alemana. De hecho, fue una mejora bastante significativa en el V12 M70B50 de 5,0 litros que instalaba el 750 iL.

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Las prestaciones, gracias en parte también a un par motor máximo cifrado en 625 Nm, eran increíbles para un coche creado en la década de los ’80. Se dice que era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo seis segundos, y que su velocidad punta se situaba cercana a los 300 km/h.

Varias modificaciones necesarias y un aspecto extraño

Para que el proyecto del BMW 767iL Goldfisch’s V16 llegase a buen puerto los ingenieros tuvieron que realizar algunos cambios necesarios. De hecho, fue obligatoria la instalación de un aparatoso sistema de refrigeración en el maletero, lo cual llamaba mucho la atención en lo relativo a su estética.

En 1987, que fue cuando tuvo lugar su creación, no era tan fácil ver coches con símbolos de deportividad o de rareza tan explícitos. Y la cuestión es que las tomas de refrigeración laterales que hay a ambos lados de la carrocería, a la altura del pilar C, sobre los pasos de rueda traseros, llaman muchísimo la atención.

BMW 767iL Goldfisch’s V16 trasera

Una idea que no llegó a buen puerto

Lamentablemente, el BMW 767iL Goldfisch’s V16 fue presentado de manera oficial a los mandamases de la firma bávara en petit comité. Pero los jefes no dieron luz verde a la creación de este coche en masa, por lo que al final ha quedado como el sueño de unos cuantos locos por los coches. Tanto es así que, desde la propia compañía aseguran que ni siquiera le queda mucha vida al V12 actual. Aunque no nos engañemos, se veía venir.

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