Actualmente, hablar de motores diésel parece poco menos que una herejía, en medio de un contexto en el que las marcas apuestan, cada vez más decididamente, por mecánicas de gasolina, híbridas y eléctricas. El diésel ahora tiene mala fama. Pero hubo un tiempo en que los motores diésel gozaban de mucho prestigio y todas las marcas premium rivalizaban por producir el bloque de gasóleo más potente. Y la victoria fue para el Audi Q7 V12 TDI (2008).

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El SUV más potente de Audi representaba el binomio perfecto entre un vehículo práctico y un auténtico deportivo, por las altas prestaciones que ofrecía sin renunciar a la versatilidad y practicidad propias de este tipo de coches. Y aunaba a la perfección potencia con un consumo ajustado.

Audi Q7 V12 TDI 2008

El primer V12 TDI montado en serie

La marca de Ingolstadt, creadora de la tecnología TDI en los ochenta, abrió un nuevo capítulo en la historia de los motores diésel con el Audi Q7 V12 TDI (2008), al ser el primer V12 diésel del mundo montado en un automóvil producido en serie y que mueve a un SUV de altas prestaciones con una agilidad y rapidez asombrosas.

Este motor de 12 cilindros en V permitía al Audi Q7 acelerar de 0 a 100 km/h en solo 5,5 segundos y alcanzar los 250 km/h de velocidad punta limitada electrónicamente. Unos registros más propios de coches deportivos de alto rendimiento.

Alta tecnología y máximo refinamiento

El Audi Q7 V12 TDI (2008) sorprendía no solo por su elevada potencia (500 CV), sino también por su comportamiento refinado en carretera. Además, emitía un sonido discreto, pero, al acelerar, se percibían matices acústicos de esos que te sacan una sonrisa.

En marcha, se beneficiaba de la elevada rigidez del cárter del cigüeñal. Estaba fabricado en fundición de grafito vermicular y resultaba un 15% más ligero que la fundición gris convencional. Las culatas de aluminio se componían de tres piezas: la parte inferior integraba los conductos de admisión y escape, la superior albergaba los conductos por donde fluía el aceite, mientras que os dos árboles de levas, accionados por dos cadenas simple, ubicadas en la parte posterior del motor, van situados en el interior de una estructura de refuerzo.

Audi Q7 V12 TDI 2008

Las válvulas estaban asociadas mediante balancines de rodillos de baja fricción. Una serie de válvulas gestionadas por líneas características y ubicadas en los canales de admisión provocaban en el aire de aspiración un flujo de remolino que mejoraba la combustión, reduciendo las emisiones y aumentando la potencia.

Un motor diésel con sabor a Le Mans

El motor diésel V12 6.0 TDI del Audi Q7 representaba la vanguardia en la técnica de la marca alemana. Desarrollaba 500 CV de potencia y un escalofriante par que llegaba hasta los 1.000 Nm, entre las 1.750 y las 3.250 rpm. Dicho de otro modo, entregaba 169 Nm por cada litro de cilindrada.

Este potente motor diésel estaba muy emparentado con el bloque del Audi R10 TDI que consiguió la victoria en Le Mans en dos ocasiones consecutivas, 2006 y 2007, convirtiéndose en el primer bólido diésel que se alzaba con el título en el circuito de la Sarthe. Aquel coche montaba un propulsor de 5.5 litros y 650 CV.

Audi Q7 V12 TDI 2008

El motor del Audi Q7 V12 diésel se asociaba a un cambio automático Tiptronic de seis relaciones especialmente rápido y convenientemente adaptado a este motor y a su inmenso par. Se podían seleccionar las marchas desde el pomo o directamente desde las levas del volante.

Los 500 CV eran transferidos a las cuatro ruedas gracias a la tracción quattro, con un reparto de 40:60. Tenía una mayor carga sobre el eje trasero para proporcionarle una mayor agilidad y sensación dinámica. También incluía un diferencial central que distribuía el par entre ambos ejes.

Audi Q7 V12 TDI 2008

Consumos ajustados

Lo ventajoso de este propulsor diésel V12 del Audi Q7 es que convencía también por sus consumos ajustados. Conviene subrayar que declaraba una media de 11,9 litros a los 100 km, una cifra nada exagerada, teniendo en cuenta su potencia y el peso del vehículo.

El consumo de este V12 de 6.0 litros quedaba claramente por debajo del de otros modelos de la competencia con potentes motores de gasolina. Gracias a su eficiente combustión y al complejo sistema de depuración de gases de escape, el Audi Q7 V12 TDI (2008) quattro cumplía con los límites establecidos por las futuras normativas de emisiones.

Audi Q7 V12 TDI 2008

Tren de rodaje en aluminio

El Audi Q7 V12 TDI (2008) montaba un exclusivo tren de rodaje deportivo. Las suspensiones tenían un esquema compuesto por brazos transversales dobles y los componentes de los ejes estaban fabricados en aluminio, en su mayor parte.

La suspensión neumática adaptativa disponía de una nueva configuración más deportiva. Combinada con un sistema de amortiguación electrónico y un sistema de estabilización dinámica que controlaba el balanceo, las suspensiones del Q7 2008 podían ajustarse en tres modos diferentes, según el tipo de conducción.

Audi Q7 V12 TDI 2008

Frenos cerámicos con fibra de carbono de serie

Por su puesto, en el Audi Q7 V12 TDI (2008) no podían faltar un potente equipo de frenos cerámicos reforzados con fibra de carbono de serie, compuesto por unos discos ventilados y pinzas de ocho pistones en el eje delantero y cuatro pistones en el trasero, con pinzas en color gris titanio.

También de serie eran las llantas de 20 pulgadas con diseño de diez radios. De manera opcional, se podía elegir otras llantas de 20 pulgadas con diseños diferentes y las más exclusivas de 21 pulgadas.

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